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15 mar 2010

Padres de Adolescentes.

La adolescencia es una de las etapas más complicadas en la vida de los humanos, no solo para los adolescentes, sino también para los padres. Habrá momentos en que te parecerá que una persona irreconocible ha ocupado el puesto de tu hij@ y añorarás un pasado más fácil en cuanto a la disciplina se refiere. Pero es importante recordar que durante la adolescencia nuestros hijos aprenden a ser su propia persona, a tomar decisiones ellos solos, a convivir más con sus compañeros, a vivir situaciones de amor correspondido o amor no correspondido y, en definitiva, a servir como ser independiente en el mundo. Es una tarea tan importante para su futuro como adulto, como complicado y hay que respetar su forma de afrontar los retos de esta edad y, en la mayor medida posible, comprender su complejidad. Es fácil desesperarse cuando vemos a nuestros hijos tambalear entre la dependencia de un niño y la independencia de un adulto según el desafio del momento, pero hay que armarse de paciencia e intentar no dejarle ver nuestra frustración. No podemos trasladar (todavía) nuestras reglas y soluciones de adultos a los problemas y situaciones de nuestros adolescentes. Los adultos afrontamos los retos con un sentido mucho más desarrollado sobre quiénes somos, cuáles son los valores importantes, qué deseamos y cómo lo conseguimos. Pero no podemos – ni debemos intentar – trasladar este sentido (logrado después de muchos años de aprendizaje personal y profesional) a nuestros hijos. No debemos imponer nuestra manera de hacer las cosas o arreglar situaciones difíciles, por mucho que estemos más preparados para ellos para hacerlo. Podemos – y debemos – escuchar, aconsejar, ayudar o ensayar con ellos. Pero nada más. Tienen que aprender, y debemos respetar su manera de hacerlo en la mayor medida posible. Errores, falsos inicios, opiniones equivocadas, acciones impulsivas, obsesiones pasajeras, lealtades cruzadas, fracasos….. todo forman parte de este aprendizaje. Los adolescentes no solo tienen que aprender la respuesta correcta a una dada situación, sino que tienen que comprender el valor de esa respuesta y esto es algo que a veces solo se aprende a través de la experiencia. Es un camino complicado, confuso y difícil, que requiere la comprensión y el apoyo de madres, padres, y familiares mayores. Adolescentes que se sienten capaces de contarles a sus padres sus temores, sus fracasos y sus aspiraciones sin ser juzgados, tienen mucho más posibilidades para convertirse en adultos seguros y buenas personas que aquellos adolescentes que sienten la necesidad de esconderles todo a sus padres. Nuestro reto como padres de adolescentes es mantener abiertas las vías de comunicación, trasladar nuestras inquietudes a nuestros hij@s sin predicarles, aprender a explicar nuestra postura sin menospreciar la suya, respetarles y conseguir que nos respetan, contar hasta diez antes de gritar… Fuente: euroresidentes.com
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La disciplina sigue siendo tan importante en la educación de un adolescente como durante el resto de la infancia. La diferencia es que conforme se van haciendo cada vez mayores, los adolescentes cuestionan cada vez más las normas y límites que sus padres les imponen. Sin embargo la disciplina es una herramienta básica en la formación de una persona responsable y estable, así que es muy importante tener unas normas y límites bien definidos y exigir que todos los respeten. Una manera de hacer que sus hijos adolescentes obedezcan sus reglas es ayudándoles a fomentar un comportamiento responsable a través de las siguientes técnicas: * Ayudarles a expresar sus sentimientos. Si un hijo adolescente le pega a un hermano menor, es importante preguntarle porqué lo ha hecho, y pensar en otras formas de desahogar su enfado * Expresar reconocimiento cuando su hijo adolescente logra comportarse como es debido. Si llega a casa a la hora acordada por ejemplo, darle las gracias. Si obtiene buenas notas en la escuela, darle la enhorabuena * Permitir que participe tu adolescente cuando se fijen normas nuevas. Esto no solo será una forma de enseñarle el arte de la negociación (algo que le servirá durante toda su vida), sino que le implicará de tal forma que se sentirá más obligado a cumplir con las reglas. Además, si nota que no eres intransigente y estás dispuesto a escuchar su opinión, aprenderá a hacer lo mismo. * Dar ejemplo. Si un padre o una madre le grita a su hijo adolescente, está enseñandole indirectamente que es una opción válida en caso de desacuerdo, en vez de enseñarle negociar o debatir. En vez de gritar, pare y cuente hasta diez antes de hablar y enseñarle a tu hijo a discutir de forma sosegada e inteligente. Los gritos solamente alejarán más a su adolescente. * Darle alguna margen de decisión en el momento de organizar las tareas que debe realizar. Sentarse con su hijo, papel y lapiz, explicarle todas las tareas domésticas, y decidir conjuntamente cuáles serán su responsabilidad * Ser siempre justos. Los padres somos humanos, y a veces nos exasperamos y imponemos una regla nueva o un castigo porque estamos cansados o hartos. Hay que evitar esta situación, pensarlo muy bien antes de introducir nuevas reglas o cambiar una existente, y explicar de forma sosegada el motivo a tu adolescente. * Ser muy consistentes y firmes. Por ejemplo, si la norma es hacer los deberes antes de jugar a la playstation, es importante ser inflexible y no cambiarlo nunca, incluso si tu adolescente llega a casa con amigos. Cuando tu adolescente aprende que no vas a ceder, dejará de insistir (aunque esto puede tardar años y supone uno de los aspectos más agotadores de ser padres de adolescentes). Si cedes, tu adolescente cuestionará no solo esta norma repetidas veces, sino otras también. * Ser fiel a tus principios. Probablemente has escuchado muchas veces estos típicos reproches de hijos adolescentes: “Siempre soy la primera que se tiene que ir a casa”; “Pues los padres de Pedro le dejan hacerlo”; “Los padres de Marta la dejan hasta las 12.00…”. Y es fácil tener la tentación de ceder. Pero todos tenemos nuestros propios valores, y es importante que nuestros hijos adolescentes aprendan a respetar los nuestros. Explícales que todos somos distintos, y cuando protestan y dicen que ojalá su familie fuese distinta, respira hondo y recuerda que esta es una reacción típica en los adolescentes y realmente no piensan así. Simplemente forma parte de la adolescencia cuestionar el sistema que les sigue controlando e intentar mover los límites. Fuente: Euroresidentes.com
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Uno de las tareas más importantes (y complicadas) de los padres de adolescentes es mantener siempre abiertas las vías de comunicación. Aquí ofrecemos algunos consejos sobre cómo comunicar con hijos adolescentes. * Dar mensajes claros. Es un error decir a la misma cosa “no” un día y “sí” otro día a tu hijo adolescente, salvo que las circunstancias han cambiado. Dar mensajes claros ayuda a crear una base de confianza, fomenta el buen comportamiento y ayuda a bajar los niveles de estrés en una familia * Aprender a escuchar y responder con respuestas que incentivan la comunicación y eviten que tu adolescente salga del salón de un portazo. Emplear un tono positivo y utilizar lenguaje corporal afirmativo mientras hablas * Tratar a tu adolescente con el mismo grado de respeto con el que esperas que te trate a ti. No le insultes nunca, no le ridiculices tampoco. * Dar mensajes afirmativos. Cada vez que se presente la ocasión, recordarle que le quieres. Cuando se ha arreglado, dile que esté muy guapo. Cuando ordena su habitación sin que se lo hayas pedido, coméntaselo de tal forma que se sienta orgulloso (aunque no te lo vaya a demostrar) * No pierdes el genio y no grites. Si empiezas a gritar, la capacidad receptiva de tu adolescente se bajará a cero. Hay momentos en los que tod@ adolescente cree que sus padres no le comprenden, que le hacen la vida imposible. Y cuando gritamos por frustración o rabia, solo conseguimos alejarles más. Si crees que vas a perder los papeles, suspende la conversación para retomarla en un momento en el que has logrado sobreponerte * Ser preciso y dar detalles sobre lo que esperas de tu hijo. Puedes escribir un planning y pegarlo en la nevera como recordatorio. Siempre es bueno escribir sobre papel reglas y acuerdos importantes, porque asi ambas partes pueden consultar el papel cuando surja una confusión sobre una norma específica * No ningunear nunca a tu hijo cuando estás enfadado o triste. Si algo que hace o dice te enfada o entristece de sobremanera, dile que no estés en condiciones de seguir una conversación antes de alejarte. Es peligroso ignorarle o dejar de hablarle y seguir tan normal con otros miembros de la familia, porque solo conseguirás distanciarle cada vez más * Evitar decir frases como “porque lo digo yo”. Explica tus razones de forma tranquila a tu hijo. Los adolescentes saben que la última palabra la tendrán sus padres, pero es importante que sepan por qué les pedimos que hagan algo que no quieren hacer, o por qué les prohibimos ciertos actitudes. * Implicarle en una conversación, no entres en un monólogo. Termina tus frases con otra que invite a la comunicación: 1. ¿Qué piensas tu? 2. Parece muy importante para tí, intenta explicarme por qué 3. Buena pregunta, intentaré contestar 4. Me interesa mucho conocer tu opinión 5. ¿Comprendes lo que te intento explicar? 6. ¿Quieres hablar? * Lograr una coherencia entre lo que predicas y lo que practicas. Es importante dar ejemplo para tener credibilidad * Evitar frases negativas que más bien logran todo lo contrario, como por ejemplo: 1. Si vuelves a decir eso te…. 2. Me trae sin cuidado qué hace tus amigos 3. No vengas llorando a mí si te sale mal 4. No te creo 5. No comprendes nada 6. Pregúntaselo a tu madre/padre * Escuchar con atención a tu hijo cuando te habla. No hagas otra actividad mientras, y si estás haciendo algo cuando empiece, para. Mira a tu adolescente, escucha y ofrece un comentario cuando termine. adolescentes Organizar actividades conjuntas, a veces con toda la familia, a veces solos. Excursiones, comidas, una cena fuera, vacaciones…. Si tu adolescente no quiere pasara todas las vacaciones con la familia, intenta buscar una solución y ayúdale a encontrar la manera de pasar tiempo con sus amigos y tiempo con su familia. Fuente: Euroresidentes.com
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Hable sobre las cosas que son importantes para su adolescente. Cada jovencito prefiere hablar sobre distintas cosas. Algunas de las cosas sobre las que quieren hablar quizás no le parezcan importantes, pero, como explica la consejera escolar Carol Bleifield, “Con los jovencitos, a veces es toda una cultura distinta. Usted tiene que comprender esto, debe intentar ponerse en su lugar y en su época”. Pero también advierte que no hay que fingir interés por algo que le aburre. Al hacer preguntas y escuchar, usted le demuestra a su hijo que respeta sus sentimientos y opiniones. Estos son algunos de los temas que les interesan en esta edad: La escuela. Si usted le pregunta, “¿Qué hiciste en la escuela hoy?” la respuesta más probable será, “Nada.” Obviamente, usted sabe que no es cierto. Al examinar el libro de tareas o leer las notas que el niño trae a casa, usted se dará cuenta que el martes, su niño de 10 años comenzará a estudiar los animales de Sudamérica en peligro de extinción, o que el juego de fútbol está programado para el viernes de noche. Con ésta información a la mano, usted puede hacerle preguntas a su hijo sobre clases o actividades específicas, lo cual resultará en un mejor inicio a la conversación. Aficiones e intereses personal. Si su hijo ama los deportes, hablen sobre su equipo favorito o vean la Serie Mundial o las Olimpíadas juntos. La mayoría de los adolescentes se interesan en la música. Barbara Braithwaite, una maestra de secundaria de Pensilvania, señala que “La música es la huella que deja cada generación. La música define a cada categoría de edad. Los padres, como mínimo, deben saberse los nombres de los cantantes más populares.” Sin embargo, es muy importante que usted se comunique claramente con su hijo si usted piensa que la música que escucha es inapropiada-y explíquele por qué. Si usted guarda silencio, él puede interpretar que usted aprueba.Hablar con hijo adolescente Emociones. Como señalamos anteriormente, los adolescentes se preocupan bastante por varias razones. Se preocupan por: sus amigos, su popularidad, su sexualidad, estar en sobrepeso o flacos, el examen de matemática, sus notas, entrar a la universidad, ser abandonados y el futuro del mundo. Y la lista no se acaba. A veces es difícil discernir si un problema es algo de importancia para su hijo. La consejera escolar Carol Bleifield dice que cuando no está segura, ella pregunta, “¿Es este un problema pequeño, mediano o grande? ¿Qué tan importante es para ti? ¿Qué tan a menudo te preocupa?” Al descifrar la magnitud y la importancia del problema usted puede decidir mejor cómo enfrentarlo. Familia. A los adolescentes les gusta hablar sobre y participar en los planes para toda la familia, como las vacaciones, al igual que las cosas que les afectan individualmente, como las horas para llegar a casa y la cantidad de sus salarios. Si usted necesita una operación en la espalda, su hijo querrá saberlo de antemano. Quizás quiera aprender un poco más sobre la operación. Al formar parte de este tipo de conversaciones familiares, su hijo se sentirá más seguro de su pertenencia en la familia. Temas delicados. Las familias deben abordar temas sensibles de manera que encaje bien con sus valores familiares. Recuerde que evadir estos temas no va a eliminar su existencia. Si usted evita hablar con su hijo sobre temas difíciles, lo más probable es que él buscará esta información en los medios o con sus amigos. Esto aumenta la probabilidad de que lo que escuche no esté de acuerdo con sus valores o que la información sea errónea-o las dos cosas. Sharon Sikora, maestra de secundaria de Colorado, explica que los alumnos de secundaria comparten mucha información incorrecta sobre temas que son muy importantes. Dicen que saben acerca de algunos temas delicados pero verdaderamente no saben mucho. Enfrentar un tema sensible directamente a veces no funciona, señala la Srta. Sikora. “Uno no puede sentarlos y decir, ‘Hoy vamos a hablar sobre el uso de la marihuana.’ Esa es la forma más directa de acabar con una conversación sin siquiera comenzarla.” Las vidas de los padres, esperanzas y sueños. Muchos adolescentes quieren tener una ventanita al mundo de sus padres, el mundo pasado y el presente. ¿Cuántos años tenías cuando te perforaste las orejas? ¿Tuviste alguna vez un maestro que te volvía loco? ¿Recibías un salario cuando tenías 11 años? ¿Cuánto te daban los abuelitos? ¿Te sentiste triste cuando murió Abuelito? ¿Cómo es tu jefe en el trabajo? Esto no significa que usted debe sentirse obligado a compartir todas sus penas con su hijo. Recuerde que usted es su padre, no su igual, y a veces es mejor no responder a una pregunta indiscreta. Sin embargo, recordar detalles de su niñez y su vida actual le puede ayudar a su hijo a comenzar a dar definición a su propia vida. El futuro. A medida que las capacidades cognoscitivas de los adolescentes se van desarrollando, ellos comienzan a pensar cada día más en el futuro y sus posibilidades. Su hijo quizás quiera hablar más sobre lo que puede anticipar que la vida le ofrezca en los próximos años-cómo será la vida después de la secundaria, el trabajo, el matrimonio. Quizás pregunte, “¿Cómo es vivir en un dormitorio universitario?” “¿Cuántos años hay que tener para poder casarse?” “¿Qué probabilidades hay de que el mundo explote algún día?” “¿Habrá suficiente gasolina en el mundo para que yo pueda tener un carro cuando sea más grande?” Estas preguntas merecen su mejor respuesta. (Y cuando no pueda responder con certeza, estas preguntas merecen un “No sé” honesto) Cultura, acontecimientos. Vivimos en un mundo saturado por los medios de comunicación. Hasta los niños más pequeños se exponen constantemente a programas de televisión, música, cine, juegos electrónicos y otros medios. No olviden que los medios que su hijo escoge le pueden abrir una ventana a su mundo. Por ejemplo, si ustedes han visto la misma película (juntos o por su cuenta), usted le puede preguntar cómo le gustó y cuales fueron sus partes favoritas. Comuníquese con amabilidad y respeto. Los adolescentes a veces dicen o hacen cosas vergonzosas o mal intencionadas, a veces las dos cosas. No importa cuánto lo provoque, siempre es mejor responder con calma. El respeto y el auto-control que usted demuestre al hablar con su hijo algún día rendirá fruto en sus relaciones y conversaciones con otras personas. Hablar con adolescentes. La manera en que se dicen las cosas es casi tan importante como lo que usted dice. “Deja de picarte la cara” puede hacer llorar a un adolescente. “Tu cuarto parece una pocilga,” no es tan práctico como decir, “Necesitas darte el tiempo para recoger un poco tu cuarto. Se te hará más fácil si dedicas 5 minutos ahora recogiendo la ropa del piso-poniendo la sucia en el cesto y colgando la limpia. Después del almuerzo puedes reorganizar tu librero por otros 5 minutos.” Los jovencitos prestan mucha atención al tono de voz que usted utiliza con ellos. Un niño de 10 años de edad fácilmente discierne entre una voz calmada y una voz llena de coraje. La amabilidad va mano a mano con el respeto. Como lo explica Joan Lipsitz, una experta nacional sobre la educación de los alumnos de secundaria y madre de dos hijos adultos, “Cuando yo era una madre activa y maestra, yo seguía una regla que se desarrolló de mi experiencia en el aula: ‘Si nunca soy intencionalmente cruel contigo, tu no serás intencionalmente cruel conmigo.’ Esa regla resultó ser la regla más poderosa que jamás fijé, ya sea dentro del salón de clase-donde cambió la cultura-o en casa.” Comunicarse con respeto también requiere evitar ser condescendientes con los jóvenes. Ellos están adquiriendo mayor conciencia social y conocimiento del mundo y sus acontecimientos, y aprecian la conversación atenta. Jerri Foley, una consejera escolar de Carolina del Sur, relata una historia sobre un viaje de estudios que realizó con un grupo de jovencitas mientras en el estado se debatía si era apropiado seguir ondulando la bandera confederada desde el capitolio estatal. “Íbamos sobre la carretera cuando comenzó una gran discusión sobre el tema,” recuerda ella. “Nuestra conversación llegó a tal intensidad que se nos pasó la salida a casa.” Fuente: www.guiajuvenil.com
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