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13 mar 2010

La alabanza honesta.

Muchas iglesias cristianas ha llegado al peligroso momento profetizado hace mucho tiempo: “Somos ricos y nos hemos enriquecido, y de ninguna cosa tenemos necesidad” (Ap. 3.17). Con mucho esfuerzo, nada es olvidado en nuestras iglesias, excepto lo más importante: la genuina y sacrificial ofrenda de nosotros mismos y de nuestra adoración al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Estamos avanzando. Construimos enormes edificios y grandes congregaciones. Alardeamos de elevadas normas y hablamos mucho sobre avivamientos. Pero tengo una pregunta y no es simplemente retórica: ¿Qué le ha sucedido a nuestra adoración? ¿Inclinas silenciosamente tu cabeza cuando entras en la normal iglesia evangélica? No me sorprende si tu respuesta es “No”. Somos una generación que rápidamente ha perdido todo sentido de lo divino y sagrado en nuestra adoración. Muchos de los que nos hemos criado en iglesias, no pensamos ya más en términos de reverencia, lo cual parece evidenciar el hecho de que dudamos de que la presencia de Dios esté allí. En demasiadas iglesias puedes sentir que “no pasa nada”, y esta es mi evaluación: que el haber perdido la conciencia de Dios en nuestro medio es una pérdida demasiado terrible que jamás será valorada. EL EFECTO DEL SECULARISMO Siento que mucha de la culpa por esta pérdida en nuestras iglesias se debe a la creciente aceptación del secularismo del mundo, que parece ser más interesante que cualquier hambre o sed de satisfacer la vida espiritual que agrada a Dios. Tenemos maneras tan dulces y aún secularizadas de hablar a la gente del Reino de Dios en nuestros días, que muy pronto no contraharemos hombres y mujeres deseosos de encontrar a Dios a través de la crisis del encuentro. Cuando los traemos a nuestras iglesias no tienen idea de lo que significa amar y adorar y agradecer a Dios porque en el camino que les hicimos recorrer no hubo un encuentro personal, no hubo una crisis personal, no hubo necesidad de arrepentimiento; solamente un versículo bíblico con la promesa del perdón. No venimos a Dios para ser adoradores habituados, sino cristianos sellados con su muerte. Fuimos traídos a Dios, a la fe, y a la salvación por lo cual debemos alabar y adorarle. Mi mente vuelve una y otra vez a la necesidad de una adoración sincera entre nosotros si Dios es quien dice que es y si somos el pueblo creyente que proclamamos ser. Actualmente, algunas creencias básicas sobre la persona y la naturaleza de Dios han cambiado tanto que hay quienes encuentran fácil jactarse de los beneficios de Dios sin tener ningún deseo o pensamiento de conocer el verdadero significado de la adoración. No parece estar reconocido que el supremo deseo de Dios para cada uno de sus creyentes es el de amarlo y adorarlo de tal manera que estemos continuamente en su presencia, en espíritu y en verdad. Esto es adoración también. EL RESULTADO DE LA SALVACIÓN Algo maravilloso y milagroso, y un cambio de vida ocurre en el alma humana cuando Jesucristo es invitado a tomar su legítimo lugar. Eso es exactamente lo que Dios anticipó cuando forjó el plan de salvación. El haría adoradores de rebeldes y restauraría hombres y mujeres al lugar de adoradores, lo cual era conocido por nuestros primeros padres cuando fueron creados. Si reconocemos este resultado como una bendita realidad en nuestras propias vidas y experiencia, entonces es evidente que no estamos esperando el domingo para que entonces “vayamos a la iglesia y adoremos”. La verdadera alabanza a Dios debe ser una constante y consistente actitud interna, un estado en la mente del creyente. Este será siempre un sustentador y bendito conocimiento de amor y adoración, sujeto en esta vida a niveles de perfección e intensidad. Contrariamente a lo que es dicho y practicado en las iglesias, la verdadera adoración a Dios no es algo que nosotros hacemos con la esperanza de parecer religiosos. Las Escrituras nos relatan claramente que, habiendo sido hechos a la imagen de Dios, tenemos la capacidad de conocerlo y el instinto de que deberíamos adorarlo. En el mismo momento en que el Espíritu de Dios nos vivifica con su vida, en regeneración, nuestro ser completo siente su afinidad con Dios y salta en gozoso reconocimiento. Esa respuesta en nuestro ser, una respuesta de perdón y regeneración, inicia el milagro del celestial nacimiento, sin el cual no podemos ver el Reino de Dios. Sí, Dios desea y se place en comunicarse con nosotros a través de las avenidas de nuestras mentes, nuestra voluntad y nuestras emociones. El continuo y libre intercambio de amor y pensamiento entre Dios y el alma redimida de un hombre o una mujer es el palpitante corazón de la religión del Nuevo Testamento. LA ESCUELA DEL ESPÍRITU Cuan agradecidos deberíamos estar al descubrir que es el deseo de Dios el guiar cada corazón deseoso a profundidades y elevadas alturas en el divino conocimiento y comunión. Tan pronto como Dios envía al Espíritu de su Hijo dentro de un corazón, decimos: “Abba”. Y estamos adorando, aunque es probable que no totalmente en el sentido del Nuevo Testamento. Pero Dios desea llevarnos a profundidades en El. Tenemos mucho que aprender en la escuela del Espíritu. El quiere guiarnos en nuestro amor a El, quien nos amó primero. El quiere cultivar en nosotros la adoración y la admiración de la cual El es digno. Quiere revelamos, a cada uno, el bendito elemento de la fascinación espiritual en la verdadera alabanza. Desea enseñamos la maravilla de ser llenos, con una excitación moral en nuestra adoración, así estaremos extasiados con el conocimiento de quién es Dios y anonadados ante la inconcebible elevación, magnitud y esplendor del todopoderoso Dios. No hay sustituto humano para esta clase de adoración y para esta clase de respuesta dada por el Espíritu de Dios, quien es nuestro Creador y Redentor y Señor. Tal vez nunca has comprendido esto antes pero todos estos elementos, en nuestra percepción y conciencia de la divina presencia, completan lo que la Biblia llama temor a Dios. El temor a Dios es esa “asombrosa reverencia” de la cual Federico Faber escribió. Podría decir que éste nos eleva de un nivel básico (el terror del culpable ante el santo Dios) a un fascinante rapto de la adoración santa. Hay muy pocas cosas no calificadas en nuestras vidas. Pero considero que el temor reverencial a Dios, mezclado con amor, fascinación, asombro, admiración y devoción es el estado más gozoso y la emoción más purificadera que el alma humana pueda conocer. Estoy completamente consciente en mi interior de que no podría existir mucho más como un cristiano sin la conciencia interna de la presencia y cercanía de Dios. Puedo mantenerme íntegro, sólo si mantengo el temor de Dios en mi alma y me deleito en el fascinante rapto de la adoración. El ha estado diciéndome: “Quiero habitar en tus pensamientos. Haz de tu mente un santuario en el cual pueda vivir”. Puedo perder comunión con Dios, perder el sentido entusiasta de su presencia y perder la bendición de una victoria espiritual por estar pensando mal. He encontrado que Dios no habitará en un rencoroso, contaminado pensamiento. No habitará en lujurioso y ambicioso propósito. No habitará en orgullosos y autosuficientes pensamientos. Dios nos pide que hagamos un santuario de nuestros pensamientos en los cuales El pueda habitar. El atesora nuestros puros y amorosos pensamientos, nuestras sumisas, caritativas y bondadosas ideas, probablemente son como los de Dios. Podrás adorar y Dios te aceptará. El estará oliendo el incienso de tu elevada intención aun cuando la zozobra de la vida sea intensa y la actividad te rodee. DIOS NOS AYUDA Si Dios sabe que tu intención es adorarlo con cada parte de tu ser; El ha prometido ayudarte. De su lado están el amor y la gracia, las promesas y la expiación, la constante ayuda y la presencia del Espíritu Santo. De nuestro lado está la determinación, la búsqueda, el consentimiento y la creencia, así que nuestro corazón se convertirá en habitación, santuario, altar, en el cual podrá existir un constante e inquebrantable compañerismo; comunión con nuestra alabanza elevándose a Dios todo el tiempo. Prefiero adorar a Dios antes que hacer cualquier cosa que sepa en este extenso mundo. Ni intentaría siquiera contarte cuántos viejos himnarios tengo apilados en mi escritorio. No puedo cantar realmente, pero Dios escucha mientras le canto los viejos himnos franceses, en latín y griegos en su traducción. El escucha cuando canto los hermosos salmos y algunas simples canciones más modernas. La hermosa porción de la adoración es la que te prepara y capacita a cero en las cosas importantes que deben ser hechas por Dios. Podemos decir también que dondequiera que la Iglesia ha salido del letargo, se ha despertado del sueño y entrado en la marea de un avivamiento espiritual, los adoradores siempre han estado detrás del cambio. Si nos entregamos al llamado divino de adorarlo, cada uno estará haciendo mucho más de lo que hace ahora. Y lo que hace tendrá significado. Tendrá la calidad de eterno; será oro, plata y piedras preciosas, no heno, madera y hojarasca. Deseo que podamos volver a adorar otra vez de tal manera que cuando la gente entre en la iglesia pueda sentir, instantáneamente, que está entre gente santa, gente de Dios, y que pueda salir testificando: “Dios está en este lugar; de verdad”. Fuente: Desarrollo Cristiano.
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El llamado a ser un líder de adoración es muy importante. Pero, ¿qué características espirituales se encuentran en este tipo de liderazgo? Dios le deposita Su confianza para dirigir la congregación hacia su presencia (Isaías 62:10), así que sobre todas las cosas, debe ser un líder con corazón de adorador. Aunque muchos lideres de adoración han sido llamados por Dios y poseen muchos dones, Él espera que uses los dones que te ha dado. Muchas veces tratamos de imitar a otros, pero acuérdate, tú solo puedes ser de la manera que Dios te hizo. El Señor ha dado muchos dones a su pueblo así que no te preocupes si consideras que debes tenerlos todos. Un líder de adoración debe ser de tal manera que las personas se sientan cómodas acercándose a él. Gente de todos los trasfondos se acercaban a Jesús, particularmente los pobres, los rechazados y poco populares y Dios espera lo mismo de un líder de adoración. Debes preguntarte constantemente si las personas se pueden acercar a ti fácilmente o te has convertido en una persona que te pasas juzgando a otros, con muchas barreras que impiden que las personas se acerquen a ti. El propósito de un líder de adoración es dirigir a la congregación a adorar a Dios. Las personas deben reconocer que hay algo diferente en ti y que ellos deben ser retados a tener una relación más profunda con el Señor inspirados en lo que ven en ti. Si tú, como líder de adoración, sabes que has sido llamado por Dios a dirigir su pueblo a la adoración genuina, la unción de Dios estará a tu disposición. Debes desarrollar un estilo de vida llena de adoración y alabanza a Dios ayudando a otros hacer lo mismo. La escritura dice que Dios está llamando a su pueblo a adorarle en espíritu y en verdad (Juan 4:23), así que un líder de adoración tiene como tarea el ayudar a otros a responder a este llamado de Dios. La adoración debe convertirse en más que una rutina. Cuando las personas entran en una verdadera adoración debe haber cambios, que sean diferentes de lo que eran antes. Por tanto, el líder de adoración debe ser un ejemplo a todas las personas que él dirige a la presencia de Dios. Aunque seria muy tentador crear una fórmula basada en cómo lograr un servicio de adoración exitoso en vez de depender en la dirección de Dios, nunca debes subestimar el poder del Espíritu Santo. El Salmo 22:3 dice que Dios habita en la alabanza de su pueblo, así que, aunque no veas o sientas su presencia durante la adoración, esto no significa que Dios no esté presente. Puedes estar seguro que si estás ofreciendo sinceramente una ofrenda de adoración y alabanza, el Espíritu Santo la honrará, moviéndose en la congregación y ministrará a todos los que la quieran recibir. Acuérdate que Dios quiere ministrarnos tal como nosotros lo hacemos a Él. Permítele a Dios moverse como quiera, sin que te interpongas en el medio. Mantén tu corazón puro y humilde. Si haces esto, verás que Dios hará cosas maravillosas. Comenzando un Ministerio de Adoración Hay muchos detalles prácticos que deben ser considerados por aquellos que quieran comenzar un ministerio musical. Para que te puedas mantener fresco y relevante a las personas que sirves, un ministro necesita enfocar su atención en ciertas prioridades. Una de ellas es la calidad del equipo de alabanza y qué es lo que cada uno aporta al ministerio. En un ministerio musical, hay un número de costos que deben ser cubiertos de forma regular; equipos musicales y de sonido, viajes, pagos a músicos, etc. Algunas personas se ofrecen como voluntarios para ayudar en el ministerio, otros no tienen el tiempo ni el dinero para hacerlo. Las personas que viven de la música, necesitan ser compensados por su esfuerzo y esto se puede hacer ya sea por salario u ofrendas. Acuérdate que cuando las personas hacen este tipo de compromiso, deben ser honrados por el mismo. Después de todo, invertir en un ministerio musical y en las personas que trabajan en el mismo, puede ser una gran decisión, considerando los beneficios potenciales que se puede cosechar. Algunos ministerios musicales tendrán como meta grabar un CD. Los beneficios de hacer y distribuir canciones de alabanzas a creyentes y no creyentes son enormes. Para la persona sin experiencia, los detalles que implican el mismo pueden ser intimidantes. Por tal razón es de ayuda familiarizarse con alguna de las implicaciones prácticas y cómo éstas se relacionan con el líder de adoración. La vida de un CD comienza en la pre-producción, en la cual el artista y su equipo de trabajo toman decisiones en cuanto al estilo que el mismo va a tener. El departamento de mercadeo ayuda al artista a decidir qué tipo de diseño debe tener el producto. Luego, dirigido por los productores e ingenieros de sonido, el artista realiza la grabación en un estudio. Una vez que se hace el diseño de la carátula del disco y el proceso de grabación está completo, el CD se puede hacer en dos semanas. Una compañía hace las replicas del CD, lo empaca y ya está listo para ser distribuido para la venta. El artista también debe decidir cómo se va a vender y distribuir su producto. Como esto puede ser un proceso complicado, muchos artistas deciden tener un distribuidor con experiencia que maneje el producto por ellos. Entonces, dependiendo del contrato que el artista firme con la compañía distribuidora, ellos pagan regalías en la grabación, basados en cuantas unidades hayan vendido. Todavía, algunos artistas deciden distribuir su propio producto. Son muchas las decisiones importantes, algunas muy complicadas, pero todas deben tomarse sabiamente con la dirección de Dios. Es obvio que hay muchos más aspectos en la vida de un líder de adoración que las que hemos cubierto en el artículo. Al final, la vida del líder de adoración, tanto en la plataforma o fuera de ella, debe reflejar el patrón dado por nuestro Señor Jesucristo como verdadero adorador. De hecho, hay muchas cosas que debes estar consciente antes de buscar un ministerio de adoración, pero si crees que Dios te está llamando, entonces debes responder a Él. Nunca dudes en buscar consejo de aquellos que ya han pasado por este proceso. Desde las inquietudes o preguntas que tengas en el dirigir a otros a adorar a Dios genuinamente, a los detalles prácticos para mantener el ministerio, lo mejor que puedes hacer es que deposites tu confianza en Dios, busques su voluntad y que le des a Él la gloria. Él puede hacer grandes cosas a través de ti si le das la oportunidad. Pon tus ojos en Jesús y en Su vida como ejemplo de un verdadero adorador y no tengas temor de hacer algo nuevo si Él te lo muestra. Fuente: Darío Navac.
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Debemos entender que hay cosas que pueden pasar en nuestra relación con Jesús que como una enfermedad invisible puede carcomer la fe que tenemos hoy sin darnos cuenta. Juan 21: Este capítulo cierra la revelación de Jesús hecho carne. Este capítulo es tremendo, no podría concebir cerrar mejor los 4 evangelios que con ese capítulo en particular porque describe algo en lo que tenemos que reflexionar. Juan 21:1 Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Aquí dice: Después de “esto”… ¿Qué es “esto”? Esta historia habla de ese último fin de semana terrible en el que Jesús fue traicionado por Judas, el fin de semana donde todos sus amigos se fueron, el fin de semana en el que fue torturado y en aquella mesa, en aquella cena antes de que todo esto pasara Jesús sabiendo lo que iba a suceder le dijo a sus discípulos “He deseado tomar este vino y partir este pan con ustedes porque voy a sufrir” y les cuenta lo que va a pasar, entonces hay un ruido entre los discípulos cuando empiezan a preguntarse entre ellos qué era lo que iba a pasar con el Maestro, entonces preguntan: “Señor ¿Cómo te vamos a traicionar?”. Pedro, aquel hombre atrevido, aquel hombre que habla muy rápido aparentemente dice: “Señor, aunque todos te dejaren, yo no, yo daría mi vida por ti, que libre Dios a la persona que quiera ponerte un dedo encima, yo lo mato” y volteándose Jesús a Pedro le dice “Pedro esta misma noche antes que el gallo cante dos veces me habrás negado tres”. Horas después cuando Jesús está siendo apresado, Pedro se lanza sobre aquel hombre y le tira la espada y les aseguro que no iba hacia la oreja, el hombre se escapó de morir. Pedro le cortó la oreja y fue hasta allí donde llegó la lealtad de Pedro, porque cuando notó que Jesús no iba a echarse atrás en su plan salió huyendo y todos los discípulos también, entonces se llevan a Jesús y lo torturan, Pedro no aguantando quedarse atrás anduvo en el patio preguntando qué había pasado con Jesús y entonces tratando de acercarse a una hoguera para calentarse porque hacía frío una mujer lo descubre y le dice: “Tu eres uno de ellos” y Pedro gritó y dijo: “Juro por el cielo que no lo conozco” y se metió detrás de una columna, estaba temblando de pies a cabeza, se quedó mudo, quizá tapándose la boca con la mano preguntándose “¿De dónde salió eso, qué fue lo que dije?”. Poco tiempo después le vuelven a decir “Tú eres uno de ellos” y Pedro entre maldiciones jura otra vez y dice: “Yo juro por el cielo que no conozco a ese hombre” y la pesadez de esa noche de traición comienza a envolver a Pedro con un frío tremendo que no era sólo el frío del aire sino en los huesos, se sentía ese frío de la muerte que estaba tocando las puertas de todos y en el momento en el que estaba con tantos pensamientos en su mente vuelve otra vez las palabras de alguien más diciendo que él era uno de los que andaba con Jesús porque hablaba igual que ellos y juró maldiciendo y entonces el gallo cantó y en ese instante en el que Jesús estaba a la vista de Pedro lo volteó a ver y estoy seguro que en la mirada de Jesús no había un “Te lo dije” sino un “Pedro recuerda lo que te dije que he orado por ti para que después de esto tu seas restaurado, yo te perdono” Pero Pedro no pudo, salió y lloró amargamente como nadie imagina, quizá usted ha estado en un momento como esos y saber que uno ama a Jesús hasta que se da la ocasión para negarlo, a veces con palabras, a veces con hechos. Cuando reviso la historia mi pregunta es: ¿Qué le había pasado a Pedro, qué le había pasado a aquel hombre que se había tirado al piso cuando Jesús multiplicó los peces, cuando Jesús hizo el milagro y le dijo “apártate de mí que soy hombre pecador y sé que eres un hombre santo”? ¿Qué le pasó a ese Pedro que se tiró al piso y le dijo “yo sé quién tu eres, tu eres el Hijo del Dios Altísimo”? ¿Qué le pasó a ese Pedro que vio a Jesús resucitar y sanar gente? ¿Qué le pasó a Pedro que caminó sobre las aguas bajo la orden de Jesús? Cómo puede una persona que haya vivido, comido, dormido, que ha bebido de esa espiritualidad que Jesús tiene. ¿Qué pudo haberle pasado a Pedro que ni Pedro se dio cuenta? Hago esta reflexión porque me asusta darme cuenta que uno de los padres fundadores de la Iglesia pasara por una cosa semejante, porque si a un padre de la Iglesia le pasó yo me digo a mí mismo: “A mí me puede pasar también”. Voy a ser más honesto y más sincero… me ha pasado, y asumo que a muchos de ustedes también. El problema es que nos puede pasar y no darnos cuenta, porque Pedro estaba ocupado sanando enfermos, liberando demonios y haciendo la obra que Jesús le mandó a hacer, pero no sabía que en medio de todo lo maravilloso que vivía a raíz de que vivía bajo la sombra del Maestro en algún momento dejó que algo pasara con él y su relación con Jesús y por eso estoy hablando de esto, porque reconozco que esta es una iglesia llena de deseo y pasión por Jesús, esta palabra viene a manera de ánimo y de advertencia, porque su propio Pastor que me decía “Yo me resisto a la idea que un día se hable del avivamiento que hubo en Guatemala, por eso estamos discipulando a la gente”. Debemos entender que hay cosas que pueden pasar en nuestra relación con Jesús que como una enfermedad invisible puede carcomer la fe que usted y yo tenemos el día de hoy sin darnos cuenta, como le pasó a Pedro, hasta que la tentación delata la enfermedad que tiene un corazón que una vez estuvo encendido por Jesús, ¿Qué fue lo que Pedro perdió? Lo defino en una sola palabra, Pedro perdió la “DEVOCION”, devoción es un concepto no muy hablado, es una palabra ambigua el día de hoy porque yo cuando pienso en esa palabra es cuando yo tenía ocho años y veía pasar a una señora toda vestida de color café, con túnicas largas, un cordón en la cintura y un escudo que tenía un corazón y una llama encendida, cuando miraba a estas señoras pasar le preguntaba a mi mamá por qué ellas se vestían así y ella me decía que ellas eran “devotas de”. En mí país me hablaban de personas que caminaban de rodillas por kilómetros y me explicaban que eran personas “devotas de” entonces no me gustaba esa palabra, pero esa palabra es poderosa. Devoción es la actitud de corazón con que el hombre está dispuesto y es pronto para honrar a Dios y hacer su voluntad, y me doy cuenta al usar esa definición añadida a otro concepto que dice “afecto profundo”, o también otra definición que dice “práctica piadosa no obligatoria”. La definición que yo le doy ahora es: “Conexión de corazón a corazón, de ojo a ojo con Jesús que nos revela que él es nuestro Dios y que nosotros le pertenecemos con todo nuestro ser a él”. Ese vínculo que descubrimos el día que por primera vez le vimos a los ojos y supimos que aunque habían tres mil personas él nos estaba hablando a nosotros y nos estaba llamando, o como me sucedió a mí cuando una mujer en el parque de mi pueblo que se acercó a mí mientras yo jugaba y me habló de Jesús y en los ojos de ella descubrí los ojos de Jesús, un brillo, un amor de Dios que yo nunca había sentido hasta en ese momento que me hablaron de Jesús supe que el tiempo se había detenido, como que todo lo demás había perdido color y de pronto lo tenía en frente mío diciéndome “Estoy tocando a la puerta y llamo, ábreme la puerta” y supe en ese momento que él me deseaba. Jesús descubre a Pedro mientras él trataba de pescar otra vez después de la resurrección cuando les llama y sucede el milagro de la multiplicación de los peces otra vez, Pedro salta al agua y nada tan rápido como puede y llega a la orilla de la playa y vea lo que dice en Juan 21:9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jesús mismo está cocinando para Pedro. Cuando uno pierde la devoción a Dios esa prontitud, esa disposición de hacer su voluntad y adorarlo, el único lugar donde se recupera no es haciendo cosas para Jesús, es estando con Jesús, el único lugar donde Pedro podía recuperar eso era sentado con su Maestro como lo hacía cuando todo comenzó. Nunca dejes de invitar al Maestro a sentarse en la mesa de tu casa a tomar el café contigo, hablar a solas porque sólo en ese lugar cuando uno descubre a Jesús pensando en uno, mirándolo a uno, se enciende el fuego otra vez. La segunda cosa que aviva la devoción en el corazón de la gente es la confrontación. Jesús a Pedro “Pedro ¿Me amas?” Y Pedro contesta “Si Señor, te quiero”. Segunda pregunta, “Pedro ¿me amas?”, si Señor “te quiero”, tercera pregunta “Pedro ¿entonces me quieres? Y Pedro entristecido, descubierto le dice: “Señor, se ve qué tu lo sabes todo porque hasta el viernes creía que yo te amaba” (amor ágape, sinónimo de “devoción” afecto profundo, amar a alguien con mente, voluntad y emociones al punto de estar dispuesto a sacrificarse por esa persona). Pedro creía que amaba a Jesús, pero para recobrar la devoción es necesaria la confrontación de Jesús que nos enseña que no estamos donde creíamos. Necesitamos una obra de arrepentimiento que nos despierte a decir: “Yo te quiero, pero quiero amarte, no te quiero querer como un amigo”, esa era la respuesta de Pedro: “Yo te amo” pero ese “te amo” en griego significa te quiero como un amigo, Jesús vuelve a preguntarle “¿Me amas?” y Pedro vuelve a responderle que “te quiero” y Jesús vuelve a preguntarle hasta que no puede más con su autoengaño y le dice: “tu lo sabes todo Señor”. La segunda cosa que necesitas es aceptar la confrontación de Dios. La tercera cosa es en la escuela de la dependencia. Jesús le dice a Pedro: “Pedro, hoy inicias un proceso nuevo en tu vida porque estoy a punto de irme, pero lo que va a pasar entre tú y yo va a ser más fuerte que cuando caminaba físicamente contigo” y le explica: “Cuando eras joven, inmaduro ibas a donde querías y hacías lo que te daba la gana y fallaste porque has vivido en la fuerza de tu carne, pero viene un día en el que serás maduro alguien te va a tomar las manos y te va a llevar a dónde no querías ir”. Le estaba diciendo a Pedro que iba a ser guiado por otro. A mí me gusta hacer lo que me da la gana, soy un ser humano, me gusta ir a donde quiero, me gusta tratar de demostrarle a la gente y a Dios que yo puedo, lo triste y difícil es que tengo que llegar a un punto en el reconozco que no puedo y que necesito que otro venga me tome las manos y me guíe y eso sólo pude pasar cuando aprendo a depender completamente de él. Pídele a Dios que te examine, que saque todo lo que tus ojos no ven y que te guíe en el camino eterno, porque sólo él puede hacerlo, pon tu corazón delante de él y ríndete para que él haga su voluntad en ti. Autor: Danilo Montero, tomado de ministros.org
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Seguimos con nuestro artículo de la importancia de la Alabanza y Adoración. Ahora veremos que es la Adoración. 1. Es una tarea difícil tratar de responder esta pregunta Karl Barth dijo: “La adoración cristiana es la acción más trascendental, urgente y gloriosa que pueda tener en la vida humana”. 2. Hay tantos conceptos de lo que es, o no es, la adoración y demasiadas interpretaciones de la manera que se expresa o manifiesta la adoración. Samuel Tippit dijo: “Gran parte de la iglesia sólo a podido tocar la superficie de la verdadera alabanza y adoración debido al entendimiento inadecuado que tiene sobre la adoración. No debemos adorar la adoración ni alabar la alabanza” No es difícil definir la alabanza, pero la adoración es otro asunto. Ninguna definición parece expresar de modo adecuado todo lo que es la adoración, quizás porque es un encuentro divino y por eso es tan infinita en su profundidad como Dios mismo. Durante cierto tiempo, he recolectado varias “definiciones” de la adoración. Aunque son sólo un intento de expresar con palabras lo que es esencialmente un sentimiento, debieran, con todo, ayudar a la comprensión de la esencia fundamental de la adoración. 3. La adoración es la reacción afirmativa de los creyentes a la revelación del Dios trino y uno. Para el cristiano, cada acto de la vida es de adoración, cuando se hace con el amor que responde al amor del Padre. La vida debe ser una adoración constante, pues se puede decir que la adoración provee el metabolismo para la vida espiritual. 4. La adoración fue el resultado de la comunión de amor entre el Creador y el hombre, y es el punto más elevado que el hombre puede alcanzar en respuesta al amor de Dios. Es el propósito primordial y principal del llamamiento eterno del hombre. 5. La adoración es la expresión de amor, reverencia y alabanza del corazón del creyente a Dios con actitud de reconocimiento su supremacía y señorío. 6. La adoración es un acto del hombre redimido, la criatura, hacia Dios, su Creador, por el cual su voluntad, intelecto y emociones responden agradecidos y con reverencia, honra y devoción a la revelación de la persona de Dios, expresada en la obra redentora de Jesucristo, mientras el Espíritu Santo ilumina la palabra escrita de Dios. 7. La adoración significa “sentir en el corazón”. También es la expresión debida de lo que se siente. 8. La adoración es la capacidad de magnificar a Dios con todo ser, espíritu, alma y cuerpo. 9. La adoración es amor extravagante y obediencia extrema. Nota: Estas definiciones son todas muy buenas y proporcionan mucho discernimiento en cuanto a la adoración; pero todas parecen un poco deficientes. Una vez oí decir a mi suegro, Morris Smith: “La verdadera adoración no es susceptible de definición; sólo se puede aprender por experiencia”. Es muy cierto, pues Dios nunca se propuso que la adoración fuera un tema para los textos de enseñanza, sino que fuera la comunión con Dios experimentada por sus amados. Diferencias entre Alabanza y Adoración Como introducción al estudio del significado de la adoración, sería útil tener una perspectiva más clara sobre algunas de las diferencias entre la alabanza y la adoración. Con frecuencia operan en diferentes campos. A veces, sin embargo, es casi imposible diferenciar entre alabanza y adoración; diferentes individuos al mismo tiempo pueden expresarías en un culto. Al levantar las manos o danzar delante del Señor, ¿los creyentes alaban o adoran? Podrían hacer ambas cosas, pues las formas externas de la alabanza y la adoración son a menudo idénticas. Es casi tan difícil separar la alabanza de la adoración como dividir el alma y el espíritu. Parece seguro que el alma y el espíritu son dos aspectos diferentes del hombre, pero se vuelve muy difícil identificar las diferencias. Cuando uno siente cierto impulso, ¿cómo puede determinar si viene del espíritu o del alma? Sólo hay una cosa bastante aguda para separar entre el alma y el espíritu, y es la Palabra de Dios Hebreos 4:12. Ni siquiera puedo analizar la diferencia en ” propio ser. De modo semejante, la alabanza y la adoración son dos entidades diferentes, pero es a menudo imposible separarlas. Las cuatro expresiones conocidas como oración, acción de gracias, alabanza y adoración tienen una relación muy íntima. Hay partes dentro de ellas que se sobreponen. Al ver la superposición en el diagrama de abajo, quizás se pueda entender por qué es difícil separarlas por completo la una de las otras. Así que, las diferencias entre la alabanza y la adoración en este capítulo son casi hipotéticas. Se entiende mejor la esencia de la adoración al examinar esas diferencias “hipotéticas. Primero: Dios no necesita las alabanzas; el creyente sí necesita alabarlo. Dios ha ordenado la alabanza, no por lo que le afecte a Él sino por los cambios que obra en los creyentes. Los pone en buena relación con Dios y es una etapa necesaria en el proceso de la humillación de uno mismo. Dios recibe muchas alabanzas de sus otras múltiples creaciones; Él sigue muy bien aunque alguna u otra persona rehúsen alabarlo. Sin embargo, el Padre busca adoradores Juan 4:23. Los busca porque los necesita. Obsérvese que Dios busca adoradores, no la adoración. No necesita la adoración, sino que busca fervorosamente a los que han adoptado la vida y la mente del adorador. Segundo: La alabanza puede ser a veces distante, pero la adoración es, por lo general, íntima. El corazón del hombre no tiene que estar cerca de Dios para que ocurra la alabanza. He oído historias de hombres que comenzaron a alabar a Dios mientras estaban borrachos. Hasta he oído hablar de borrachos que testifican unos a otros, como si así aliviaran su conciencia. En una ocasión, Jesús dijo que las rocas clamarían si sus discípulos no lo alababan Lucas 19:37-40. Es obvio que las rocas no tienen una relación con el Dios Todopoderoso, y no existirá nunca una interacción de personalidades entre Dios y una roca, pero la alabanza todavía es posible. Cualquier persona o cosa puede alabarlo; los árboles, las montañas, los ríos, el sol, la luna y las estrellas alaban al Señor Salmos 148:3-12, aunque Dios no tiene relación con ninguno de ellos. La adoración es diferente, pues acerca a los creyentes al corazón de Dios. La relación es un requisito de la adoración porque ésta es una calle de dos vías, que incluye tanto el dar como el recibir. Es posible que la alabanza ascienda por una sola vía, pero la adoración involucra la comunión y la comunicación. Tercero: La alabanza siempre se ve o se oye; la adoración siempre es evidente al observador. Hay veces cuando la adoración es en todo tan visible y evidente como la alabanza, pero no siempre es así. A veces la adoración es silenciosa e invisible. La Biblia dice que los ancianos caen postrados delante del trono en adoración. Me imagino que parecen casi sin vida al derramar su ser y humillarse delante del Señor. No siempre es posible ver a la gente y determinar si adoran o no. Uno se podría atrever a juzgar si otro está alabando a Dios, porque la alabanza siempre es obvia a otros, pero sólo hay Uno que sabe si alguien adora de veras. Cuarto: La alabanza es en su mayor parte en sentido horizontal en su propósito, mientras que la adoración es primeramente interacción vertical. Mucho ocurre en el nivel horizontal cuando se alaba a Dios; los participantes se hablan unos a otro declaran sus alabanzas delante de los demás; pero la adoración es más privada y se enfoca más en la Divinidad. La alabanza tiene funciones verticales, y la adoración tiene algunos elementos horizontales, pero estas no son sus direcciones principales La alabanza es a menudo una preparación para la adoración. Dios trata de enseñarle a la Iglesia a alabar antes de entrar e plenitud de la adoración, pues una vez que el creyente aprendido lo que significa alabar al Señor con todo su ser, f después con facilidad a ser un buen adorador. Si hay inhibiciones en la alabanza, es posible quedar atado en la adoración también. Se puede concebir la alabanza como la entrada a la adoración. Muchas veces es más fácil alabar que adorar. Por eso, si hay dificultad para entrar en la adoración, el comenzar con la alabanza ayudará a que la adoración fluya más fácilmente. Se canta para entrar en la alabanza, y a veces se alaba para entrar en adoración; pero el canto no garantiza la alabanza, así como la alabanza tampoco garantiza que se pasará el umbral hacia la adoración. Hay excepciones al punto siguiente, pero por regla general la experiencia afirma que la adoración va acompañada de cantos más lentos, y la alabanza de cantos más rápidos. No es que el compás lento siempre denote adoración, y que el compás rápido sea igual a la alabanza; más bien, el compás de los cantos lentos es más adecuado a la adoración, y los cantos más rápidos se prestan más a la actividad que caracteriza a la alabanza. Por supuesto hay excepciones ocasionales, pero estas generalizaciones ayudan a entender las diferencias entre la alabanza y la adoración. En realidad, una de las mejores mane-ras de decidir si un canto es un coro de alabanza o de adoración es considerar no sólo la velocidad del compás sino el tema de la letra. Hay que recordar, no obstante, que la música es un catalizador de la adoración, y no garantiza ni denota adoración. Alguien podría decir: No me siento bien con todo este énfasis en la adoración porque no me gusta cantar. El gusto del canto no tiene nada que ver con la adoración. En Lucas 7, la mujer que le ungió los pies a Jesús es un ejemplo de una buena adoradora; no se tocaron instrumentos musicales delante de ella, ni estaba cantando, pero adoraba de la manera más notable y loable. La adoración no es una actividad musical sino una función del corazón. Otra diferencia entre la alabanza y la adoración se puede ver en que, a veces, hay que empezar a alabar con mucho entusiasmo. A menudo es necesario agitar el cuerpo y el alma para alabar al Señor. La adoración parece funcionar a un nivel diferente, sin incluir un esfuerzo humano al mismo grado. Se caracteriza más a menudo por el deleite silencioso y retraído en la presencia de Dios. El espíritu está dispuesto a adorar, pero el cuerpo es débil y reacio. Como la alabanza se expresa de modo físico, requiere que se estimule el cuerpo. Sin embargo, puesto que la adoración es más una función del espíritu, lo que se necesita no es estimular el cuerpo, sino desatar el espíritu. Con estos comentarios no se propone la implicación de que la adoración es superior o más noble que la alabanza. Ambas expresiones son igualmente importantes, y ambas desempeñan un papel de importancia vital en la vida de todo creyente y toda congregación. Si se cree que la adoración es más deseable que la alabanza, el énfasis se pondrá en cada culto de alabanza en el paso a la adoración. Con frecuencia, es apropiado permanecer en la alabanza cierto tiempo, o culminar un culto con la alabanza de exaltación. Algunas personas se preocupan de la dirección de sus cantos: ¿Se dirige el canto a mí, mi prójimo o Dios? Los cantos que se dirigen a Dios no son necesariamente mejores ni n que los que hablan de Él. Lo que le interesa a Di, creyentes entren en dulce comunión con Él, no canto está escrito en la primera, segunda o tercera hay que ser tan introspectivo que uno se ponga “¿Alabo ahora, o estoy adorando?” Hay que apartarse de lo mecánico y concentrarse en agradar al Señor mediante la expresión del amor debido a Él. Algunos han cometido el error de igualar la alabanza con el atrio exterior y la adoración con el atrio interior Es barrera tan fuerte entre las dos es artificial. Muchas de las actividades corporales empleadas en la alabanza, por ejemplo, se emplean también en la adoración. Al alzar las manos, ¿se alaba o se adora? Podrían ser ambas cosas, o cualquiera de las dos. En la adoración se pueden usar todas las formas externas de la alabanza como los clamores, gritos, aplausos, palmoteos o cantos; pero la adoración también puede existir sin ninguna actividad en tanto que la alabanza siempre se caracteriza por alguna forma de manifestación física. ¿Cuál es la más elevada de estas dos expresiones? La que sea inspirada por el Espíritu Santo para la ocasión. Salmos 150:1-6 ALABAD á Dios en su santuario: Alabadle en la extensión de su fortaleza. Alabadle por sus proezas: Alabadle conforme á la muchedumbre de su grandeza. Alabadle á son de bocina: Alabadle con salterio y arpa. Alabadle con adufe y flauta: Alabadle con cuerdas y órgano. Alabadle con címbalos resonantes: Alabadle con címbalos de júbilo. Todo lo que respira alabe á Jehová. Aleluya. Fuente: Iglesia Latina.
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El Salmos cien nos da una pauta, nos ofrece una clave, nos enseña cual es el camino para llegar a Dios, tres verbos, una triple invitación. “Cantad, Servid, Venid” y una triple afirmación, verso tres, y otras ves tres invitaciones verso cuatro. ¿Cómo se llama este camino? Alabanza y adoración. 1. ¿Qué es la alabanza? No es extraño oír referencias a “la alabanza y la adoración” como si fueran entidades idénticas, o por lo menos se combinaran para formar un todo completo. La alabanza y la adoración son actividades que cooperan mutuamente, y con frecuencia son muy semejantes en la manera de expresión exterior, pero no son la misma cosa. Cada una tiene su propia esencia y propósito. Algunas iglesias son muy expresivas en su alabanza pero muy introvertidas cuando se trata de la adoración. Y para otras, parece relativamente fácil entrar a la dulzura de la adoración, pero todavía no han aprendido la dinámica de la alabanza. El equilibrio de las dos es más fácil una vez que se reconozcan las diferencias y funciones de la alabanza y la adoración. 1. La esencia de la alabanza No es difícil entender el concepto de la alabanza, pues hace parte de la vida cotidiana. Se “alaba” a los hijos cuando agradan a los padres; se “alaba” a los empleados por un trabajo bien hecho; y hasta se “alaba” a los perros cuando hacen bien los trucos. Alabar significa hablar bien de alguien o de sus cualidades, de hecho el primer versículo en el cual se menciona el verbo alabar en la Biblia no está utilizado con referencia a Dios, sino con referencia a la belleza de una mujer, la esposa de Abraham, Sara. Genesis 12:15 dice: “…y la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón.” La palabra hebrea usada aquí es halal que significa «Alabar, celebrar, glorificar, cantar, alardear». Encontramos halal más de 160 veces en el Antiguo Testamento De esta palabra proviene aleluya. Con todo, la alabanza más excelente es la que se dirige a Dios, o algo que se expresa a otros acerca de Dios. Algunas definiciones dadas a la palabra “alabar” en el diccionario destacan su sencillez: “elogiar, celebrar con palabras; decir de algo o alguien cosas que significan aprobación”. Obsérvese el enfoque bidireccional de la alabanza inherente en estas definiciones: Se alaba a Dios directamente al exaltarlo o expresarle admiración; se le alaba indirectamente al hablar bien de Él o exaltarlo delante de los demás. La alabanza se puede dar directamente a Dios, o se puede expresar a otros con referencia a Dios. La alabanza se preocupa de quién es Dios y lo que ha hecho. Enfoca a su carácter incomparable y los actos maravillosos que ha hecho a favor de sus hijos. Cuando Dios hace algo glorioso por ellos, les encanta elevarle sus alabanzas. Sin embargo, la alabanza no es sólo la reacción de agradecimiento de ellos a su provisión; la alabanza es también muy apropiada aun cuando no se tenga un regalo particular de Dios en mente. Él es digno de alabanza simplemente por ser quién es. Salmos 48:1; Salmos 96:4; Salmos 149:1. Un aspecto distintivo de la alabanza concierne a su esencia extrovertida. Se caracteriza por la celebración y la alegría, y se expresa con cantos, gritos, expresiones orales, el toque de instrumentos musicales y otras formas externas. Don McMinn dice: “La alabanza debería ser mas parecida a una fiesta que a un funeral” Y Marcos Witt dice: “Muchos equivocadamente hemos pensado que el acercaron a Dios con alegría es sinónimo de irreverencia, cuando la Biblia no tan solo nos enseña que ésta es la forma sino que lo ordena”. El estudio del Antiguo Testamento, especialmente de los Salmos, revela con claridad que el pueblo hebreo era muy emotivo y expresivo en su alabanza y adoración delante de Dios. Salmos 145:3 Que no se diga que los cristianos contemporáneos son demasiado modernos o refinados para rivalizar con el entusiasmo hebreo por Dios. Dios es glorioso y enérgico y merece la aclamación entusiasta de sus hijos. El que sólo ha contemplado las maravillas de Dios todavía no ha entrado en la alabanza, La meditación no es alabanza. La alabanza comienza con la mente puesta en Dios, pero entonces esos pensamientos se deben poner en acción para que sean alabanza. Hay personas muy queridas en las iglesias que cruzan los brazos, bajan la cabeza, fruncen los labios y dicen: “Esta es mi manera de alabar al Señor.” Están equivocados porque, primero que todo, no existe una cosa tal como “ni manera” de alabar al Señor; sólo existe “la manera de Dios” que se ha demostrado con claridad en las Escrituras. Y en segundo lugar, la Biblia demuestra que la alabanza se ha de declarar o manifestar. El Salmos 66:8 exhorta: “Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.” La alabanza existe cuando se expresa o demuestra. Es decir, es imposible alabar con la boca cerrada y el cuerpo agachado. En esa posición se puede adorar, meditar, orar o dormir, pero no alabar. El profeta exclamaba: “Levanta fuertemente tu voz… levántala, no temas” Isaias 40:9. Hay formas de alabanza orales y las que no lo son, pero cualquiera que sea la forma de demostrar la alabanza, los demás se dan cuenta de que ocurre. Algunos santos temen alzar la voz en la congregación porque alguien podría oírlos o reconocerlos como malos cantantes. Las alabanzas de Dios no se limitan a los que tienen buena voz. Si uno no puede cantar, debe expresar en forma oral las alabanzas de Dios. Si alguien es mudo, puede mostrar las alabanzas de Dios en las expresiones del rostro y el cuerpo. Vale repetir que no se alaba a Dios de una manera propia. Algunas iglesias se enorgullecen de suministrar un ambiente libre donde la gente puede alabar a Dios a su modo. Eso está bien, pero los cristianos necesitan hacer algo más que sólo alabar de acuerdo con sus sentimientos y deseos. Nunca crecerán y madurarán en sus expresiones de alabanza hasta que estén dispuestos a alabar de la manera que agrada al Señor, del modo que Él quiere que se le alabe. Las Escrituras muestran con claridad. los modos variados de expresar la alabanza. Las formas bíblicas de alabanza comprenden el espectro de maneras posibles de alabar al Señor, pero Dios no quiere que se imiten sus alabanzas mediante la adaptación legalista a sus demandas. Más bien, quiere que se le alabe de manera auténtica y genuina, incorporando las formas bíblicas de alabanza como sacrificio voluntario. Por eso, si el levantar las manos no es mi manera de alabar a Dios, entonces hay que hacerlo como forma congregacional de alabanza hasta que se convierta en parte natural y genuina de la expresión de alabanza a Dios. Muchas veces la alabanza es una función de la voluntad. Hay que tener la voluntad y determinación de alabar al Señor, aunque no se tengan deseos de hacerlo. La alabanza no depende de los sentimientos, pues se basa en la grandeza de Dios que es inmutable. David dijo: “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre” Salmos 103:1. A veces uno se siente seco en el espíritu, y entonces uno debe decirle al alma “¡Bendice al Señor, alma mía!” La alabanza debe funcionar según la voluntad y no según las emociones. Hebreos 13:10-15. Se puede preguntar: “Pero, ¿cómo puedo alabar cuando me siento deprimido?” La respuesta se puede hallar en los Salmos, pues los escribieron hombres que también sufrieron profundas depresiones emocionales. Un salmista describe sus sentimientos de esta manera: “Mi alma está abatida en mí.” Entonces se pregunta: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?” Luego se dice con firmeza: “Espera en Dios.” Su declaración siguiente muestra de modo hermoso la disciplina de la alabanza: “Porque aún he de alabarle” Salmos 42:5-6. El Señor quiere que todos los creyentes lleguen al punto en que decidan alabarlo sin importar cuáles sean los sentimientos y circunstancias. Cuando se tiene verdaderamente la impresión de la grandeza de Dios, la alabanza viene con facilidad. Una manera deleitosa de concentrarse en el carácter de Dios es estudiando sus nombres. La alabanza en el Antiguo Testamento se interesaba en el nombre de Dios. “Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.” Salmos 54:6. “Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre” Salmos 34:3. Los hebreos alababan el nombre de Dios porque para ellos el nombre de una persona indicaba su carácter. Una vez oí al doctor Judson Cornwall decir que los hebreos aun esperaban unos años para dar el nombre a sus hijos, para escoger nombres de acuerdo con su personalidad. A Dios le agradó esa costumbre y decidió revelar su carácter a los israelitas dándoles varios de sus nombres. Esto es lo que ocurrió en Exodo 15:26, cuando el Señor dijo: “Pueden llamarme “Jehová-rafah”, pues yo soy el Señor que los sana.” En Génesis 22, Dios se reveló como “Jehová-jireh” cuando quería mostrar que proveería lo necesario a su pueblo. En el último versículo del libro de Ezequiel, Dios dio su nombre “Jehová-sama” que significa “Jehová está allí” Ezequiel 48:35. Dios revelaba su omnipresencia nunca deja ni abandona a los suyos. Por lo tanto, es propio que la alabanza enfoque todo lo que representan los distintos nombres de Dios dados en las Escrituras. 2. ¿Por qué se debe alabar al Señor? Primero que todo, se le alaba porque así se ordena en su Palabra Salmos 150:1. Obsérvese que Dios no pide que se le alabe. Porque los reyes no piden sino que ordenan. Uno podría preguntar: “¿Por qué Dios exige la alabanza? ¿Es un egoísta que se complace en la adulación?” No es que Dios necesite las alabanzas, sino que sabe que sus hijos necesitan alabarlo. La alabanza no beneficia a Dios (Él es Dios, ya sea que se le alabe o no); Dios ha ordenado la alabanza para el bien de sus hijos. Samuel Tippit dice: “Eso no significa que el propósito de la alabanza es obtener algo para nuestro beneficio, ya que la verdadera alabanza y la verdadera adoración, no se originan con la necesidad del hombre sino con la dignidad de Dios”. Pero Sólo mediante la alabanza se puede entrar en la relación debida con Él. Sin un corazón agradecido que alabe a Dios, nunca se crecerá en la gracia de Jesucristo. Salmos 100:4. La segunda razón para alabar a Dios es que Él se entrona en la alabanza Salmos 22:3. Le encanta la alabanza. Se complace tanto en ella que se rodea y cubre con ella. Se alaba a Dios porque a Él le agrada. Ahora quiero enfocarme a un versículo que es fundamental de mucho de lo que se dirá más adelante. Isaias 60:18 contiene una clave que abrirá muchos pasa es al estudiar el tema de la alabanza. Ese versículo dice: “A tus muros llamaras Salvación, y a tus puertas Alabanza.” La clave es esta: En muchos pasajes que hablan de puertas se encuentra un principio relacionado con la alabanza. Esta clave se ajusta a un versículo relacionado: “Ama Jehová las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob” Salmos 87:2. Al Señor le agradan las alabanzas (puertas) de Sión más que todas las moradas de Jacob. No cabe duda de que Dios responde a sus hijos cuando lo alaban. En tercer lugar, hay poder en la alabanza. Cuando el creyente deja de pelear sus batallas y se pone a alabar a Dios que ha dicho que peleará por él, Dios queda en libertad para desatar su poder y provisiones a favor del creyente. Se ampliará esta idea en la sección sobre la alabanza como arma en la lucha espiritual y se verá que la alabanza trae victoria, poder, liberación y bendición 2 Cronicas 20:15-22. En cuarto lugar, se alaba a Dios porque es bueno alabar al Señor Salmos 92:l. Es agradable que los rectos lo alaben Salmos 135:3. Conviene que sus santos lo bendigan. En quinto lugar, se alaba a Dios porque Él es digno de la alabanza Salmos 48:1; Apocalipsis 4:1. Tómense en consideración estas hermosas palabras de Martín Lutero: “Una persona no puede alabar a Dios solamente, a menos que entienda que no hay nada en ella digno de alabanza, sino que todo lo que es digno de alabanza es de Dios y de Él procede”. Puesto que Dios es eternamente digno de alabanza, porque es el Bien infinito y nunca se puede agotar, por eso lo alabarán por siempre jamás. En sexto lugar, Dios creó al hombre para que lo alabe. Esto aparece con claridad en las Escrituras. Jeremias 13:11 demuestra que Dios llamó a la casa de Israel a Israel precisamente para su alabanza, renombre y honra. Esto hace eco en 1 Pedro 2:9, que dice: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” Dios ha escogido a los creyentes con el propósito expreso de que declaren sus alabanzas. Isaías lo expresó muy bien: “Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará” Isaias 43:21. Muchas personas del mundo actual anhelan la satisfacción y la buscan desesperadamente donde no deben. Nunca encontrarán satisfacción completa en su ser interior hasta que entren en una relación debida con Dios por medio de la alabanza. A. W. Tozer dijo bien: “El propósito de Dios al enviar a su Hijo a morir, vivir y estar a la diestra de Dios Padre fue restaurar a sus hijos la joya perdida de la adoración; para que ellos vuelvan y aprendan de nuevo a hacer aquello para lo que fueron creados en primer lugar: adorar al Señor en la hermosura de la santidad.” La alabanza no debiera ser una tarea difícil y ardua de dominar, sino que debiera fluir de la vida del modo más natural. Es en efecto una tendencia normal inherente al cristiano, puesta en él a propósito por el Creador y Padre. La alabanza es una de las cosas más naturales que el creyente puede hacer. 3. ¿Cuándo se debe alabar? El creyente alaba a Dios, primero que todo, cuando así lo quiere Santiago 5:13. También se alaba a Dios cuando no se quiere Salmos 42:5. A veces la gente acusa: “Su alabanza es puro emocionalismo”; Pero el emocionalismo sigue el dictado de las emociones de uno. La alabanza es una disciplina que requiere la iniciativa del creyente a pesar de sus emociones. El emocionalismo surge cuando se entra a la alabanza solo si se quiere, y se refrena cuando no se tienen deseos de alabar. No alabar cuando uno no se siente listo para ello es verdadero emocionalismo, es decir, permitir que las emociones dicten el nivel de alabanza. La verdadera alabanza es la antítesis del emocionalismo; se alaba a Dios con entusiasmo ya sea que se tengan ganas de alabarlo, o no. Obsérvese, por favor, que aunque la alabanza no es emocionalismo, sí es emocional. Conviene alabar al Señor de manera emocional. Dios creó las emociones, y la alabanza es el modo más noble de expresarías. En el Magnificat, María dijo: “Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” Lucas 1:46-47. Otra consideración es que el mejor tiempo para alabar al Señor es ahora mismo. A veces el creyente se excusa de su falta de alabanza así: “Señor: Tú sabes que te alabé de veras con todo el corazón el domingo pasado; y sé que entiendes, Señor, que estoy cansado hoy. Mi espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. Como te alabé con tanto entusiasmo el domingo pasado, sé que no te importa si descanso un poco hoy.” ¿Quién no se ha convencido alguna vez de que se ha ganado un día para no alabar? Todos lo hacen. La Biblia no estipula que se haga la alabanza de una semana en un día. El cuerpo humano no tiene manera de almacenar la vitamina C; o la quema toda o la desecha. De modo semejante, no se puede almacenar la alabanza. Ahora es el momento de alabar al Señor. El escritor del Salmos 42 se halló con el síndrome del “domingo pasado”: “Me acuerdo de estas cosas… de cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía?” Salmos 42:4-5. En esencia decía: “El domingo pasado estuve cantando y gritando con más fuerza que todos, tocando la pandereta, y dirigiendo al pueblo de Dios en las alabanzas. El culto de adoración de la semana pasada fue glorioso, Señor; Pero, ¿qué pasa esta semana? ¿Por qué estoy tan malhumorado e indispuesto?” ¿No ha experimentado el lector que al salir de uno de esos éxtasis con Dios, se encuentra en una depresión emocional? Si ese es el caso, no es el tiempo para apoyarse en la experiencia pasada y pensar: “Pagué mi deuda la semana pasada.” Es el momento para decir con el salmista: “Aún he de alabarle.” Las Escrituras hablan del levantarse temprano a bendecir al Señor Salmos 57:8. La Biblia también menciona la alabanza al Señor tarde por la noche Salmos 119:62. Los levitas de la época de David servían delante del Señor veinticuatro horas al día. Esos músicos “de día y de noche estaban en aquella obra” 1 Cronicas 9:33. Imagine estar en el tumo de medianoche con el deber de ofrecer alabanza continua delante del Señor. Aquellos hombres ciertamente sabían lo que significa alabar al Señor. El Señor ha llamado a sus hijos, en calidad de sacerdotes del Nuevo Testamento, a que “ofrezcamos siempre a Dios… sacrificio de alabanza” Hebreos 13:15, lo cual se hace posible por la plenitud del Espíritu Santo. La palabra sacrificio (Griego thusia) viene de la raíz thuo, verbo que significa matar por un propósito. La alabanza con frecuencia requiere que matemos nuestro orgullo, temor dejadez o cualquier cosa que amenace disminuir nuestra adoración al Señor. El meollo del asunto es que hay que alabar al Señor en todo tiempo Salmos 34:1. No importa la hora del día, ni dónde se encuentre uno, siempre es conveniente bendecir al Señor. ¿Es apropiado alabar al Señor en la adversidad, cuando todo sale mal? La respuesta se hace oír: ¡Sí! El profeta Habacuc del Antiguo Testamento dio su remedio para cuando todo sale mal: Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Habacuc 3:17-18 Una traducción moderna de este pasaje podría ser así: Aunque la economía sea inestable, y el desempleo aumente, aunque el comunismo crezca, y el terrorismo abunde, aunque el auto falle y mi esposa se quede varada en el centro, aunque mi hijo se rompa un brazo y se agote el seguro médico, aún me gozaré en el Señor, estaré alegre en Dios mi Salvador. No es hipocresía alabar al Señor en la adversidad; ese es precisamente el tiempo cuando hay que levantar la voz en alabanza a Dios. Es la voluntad de Dios que se ofrezcan acciones de gracias en todas las situaciones en que se encuentre el cristiano. 4. ¿Dónde se debe alabar? Si se ha de alabar al Señor en todo tiempo, se concluye que también se le debe alabar en todo lugar. Un versículo aun habla de alabar al Señor cuando se está en casa y en la cama Salmos 149:5. El Salmos 113:3 declara: “Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.” A primera vista esto parece significar que desde la alborada hasta el anochecer se debe alabar al Señor. Esa es una aplicación apropiada de ese texto, pero todavía hay otra manera de interpretarlo. Como el sol sale en el oriente y se pone en el occidente, este versículo declara que desde el oriente hasta el occidente, a través de todo el horizonte, se ha de alabar el nombre del Señor. Si se pudiera viajar bastante lejos para ir más allá del este o el oeste, se estaría en una tierra donde no se necesitaría alabar al Señor. Las Escrituras ponen muy en claro que hay ciertos lugares donde la alabanza al Señor es apropiada. Parece que Dios da importancia primaria a la alabanza en la congregación de los santos. Parece complacerse de modo especial en las alabanzas de la congregación. Muchos versículos de los Salmos respaldan lo dicho Salmos 22:22,25; Salmos 26:8,12; Salmos 27:4; Salmos 35:18; Salmos 68:24-26; Salmos 69:9; Salmos 107:32; Salmos 122:1. Más adelante se tratará de los muchos beneficios que resultan de la alabanza a Dios en la congregación. Seguro que el Señor se complace en la unidad y la variedad características de la adoración congregacional. Hay un tipo especial de unidad cuando el Pueblo de Dios levanta la voz con la misma melodía y palabras al unísono en alabanza a Dios. Con todo, hay lugar para mucha diversidad de expresión en la alabanza y la adoración congregacionales. Hay quienes sugieren que los adoradores se deben levantar y sentar, alzar las manos, aplaudir, hablar y cantar juntos, todo el tiempo. En ocasiones eso puede ser propio, pero el Espíritu de Dios inspira esa unidad, sin que uno tenga que exigirla. Con frecuencia, es muy conveniente que una amplia variedad de expresiones de alabanza y adoración asciendan simultáneamente. El incienso usado en el lugar santísimo de Moisés se componía de varias fragancias diferentes para producir lo que Dios deseaba. Como símbolo, esto demuestra que la variedad de la alabanza en la congregación le complace mucho a Dios. Algunos pueden estar de pie, otros de rodillas, algunos con las manos levantadas y otros danzando. Esto no es desorden, sino variedad ordenada. Algunas personas no distinguen entre la unidad en el cuerpo de Cristo y la uniformidad con una norma establecida. Dios creó individuos con personalidad única, y el Señor se complace cuando cada uno le expresa lo que tiene en el corazón de conformidad con su personalidad. Al Señor no le agrada la uniformidad que se puede obtener sólo mediante el control y la manipulación sociales. Le complace la unidad que viene en el Espíritu, cuando todos se unen al Señor único en adoración y amor. De modo que hay que alzar la voz junto con los santos de la congregación, sin descuidar la asamblea, y unánimes magnificar y exaltar el nombre del Señor. Otro lugar donde es especialmente conveniente cantar alabanzas a Dios es delante de todos los hombres y las naciones Salmos 40:3; Salmos 96:3. Por estos y otros versículos se ve claro que la alabanza de Dios nunca fue exclusivamente para los oídos de los santos. Dios siempre se ha propuesto que su alabanza se declare delante de los incrédulos y el mundo, para que oigan hablar de las proezas de Dios y observen el canto de sus alabanzas gloriosas. El Salmos 40:3 expresa lo que pasa cuando a los pecadores se les confronta con las alabanzas de Dios: verán y temerán, y pondrán su confianza en el Señor. 5. ¿Cómo se debe alabar al Señor? Como se dijo antes, no se alaba al Señor de un modo particular, sino de la manera que Él quiere, como se ha expuesto en las Escrituras para beneficio de los creyentes. Con el examen de la Biblia se determina la manera como Dios quiere que se le alabe. El levantar de manos es una forma común de alabanza hallada en numerosos pasajes de las Escrituras Nehemias 8:6; Salmos 28:2; Salmos 63:4; Salmos 134:2; Salmos 141:2; 1 Timoteo 2:8; y otros). ¿Alguna vez se ha preguntado el lector por qué la Biblia dice que se alcen las manos hacia el Señor? Las siguientes son unas razones destacadas de por qué el Señor ha inculcado esa forma de alabanza en los creyentes. Primero, hay que volver al tabernáculo del AT, donde Moisés se encontraba con Dios. Numeros 7:89 lo llama “el tabernáculo de reunión”, donde Moisés y el Señor hablaban. Este versículo dice que el Señor le hablaba a Moisés “de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines”. 1 Samuel 4:4 declara que el Señor Todopoderoso moraba entre los querubines”. Las alas de aquellos querubines se extendían sobre el arca del pacto con el propiciatorio, y las puntas de las alas se tocaban por encima. Cuando se alzan las manos al Señor, se puede imaginar ese acto como una representación moderna de esos querubines, siendo los brazos extendidos la contraparte de sus alas. Es allí, entre las alas de los querubines (las manos levantadas), donde el Señor dijo que se encontraría con los suyos. 1 Crónicas 13:6 habla de “Jehová Dios, que mora entre los querubines [del arca], sobre la cual su nombre es invocado”. En tanto que los creyentes levantan las manos hacia Él y mencionan su nombre, Él les habla y se comunican. Yo veía una segunda razón para levantar las manos en la manera como mi hijo me saludaba cuando todavía era muy Pequeño. Cuando yo volvía a casa de la oficina, a la hora de la cena, él me saludaba junto a la puerta con las manos extendidas y una mirada que decía: “¡Levántame, papá!” Él quería que le diera un abrazo muy estrecho. De modo semejante, cuando extiendo las manos hacia el Señor, le digo: “Levántame, papá Dios. Abrázame junto al corazón. Quiero estar cerca de ti.” Durante mi tiempo de oración privada, descubrí un tercer valor del levantamiento de las manos. Me di cuenta de que cuando tenía las manos levantadas hacia el Señor, podía concentrarme mejor en la tarea de la oración, y no se me distraía la mente en otras cosas impertinentes. A muchos les cuesta trabajo impedir las distracciones en los cultos de alabanza, y el levantamiento de las manos les ayuda a controlar esa tendencia. Como cuarta consideración, pregúntese el lector lo que haría si alguien se le acercara por detrás, le pusiera un revolver en la espalda y dijera: ” ¡Manos arriba!” ¿Qué haría? Correcto. Levantaría las manos. El ladrón exige esa postura porque con los brazos levantados la persona queda en una posición vulnerable e indefensa. El boxeador baja los brazos al pecho para protegerse de su oponente. Al cruzar los brazos, se asume una posición de protección. Al levantar las manos, sin embargo, se le dice al Señor que se quiere abrir el corazón y la vida a su Espíritu Santo. Esta es una de las cosas más difíciles de hacer. Se aprende pronto a mantener a otros a distancia, y a seleccionar a los que de veras se les permite acercarse a uno. Si verdaderamente se quiere agradar al Señor en la alabanza y la adoración, hay que bajar las defensas y darle acceso a lo más recóndito del corazón. Muchas veces se puede saber qué tan abierta está la gente al Señor sólo con observar la posición del cuerpo, y si tienen los brazos cruzados o levantados hacia el Señor. Por último, al levantar las manos se recibe simbólicamente todo lo que Dios hace en la vida del creyente. Así se indica la buena voluntad de aceptar y recibir todo lo que Dios tiene para sus hijos. Hay personas que se preguntan por qué pasan por tiempos difíciles y piensan que Dios es su enemigo. Estas personas necesitan extender los brazos para recibir la amable disciplina del Señor, descansando en la seguridad de que Él sabe más acerca de su situación que ellos mismos, y que Él obra en su vida para bien. Al extender los brazos hacia el Señor, el creyente demuestra cuánto lo anhela. Otra forma común de alabanza en el cuerpo de Cristo hoy día es el palmoteo. Sólo un versículo, Salmos 47:1, en toda la Biblia habla directamente de gente que bate las manos o palmotea para alabar a Dios. (Hay algunas referencias a ríos que baten las manos y árboles que dan palmadas de aplauso Salmos 98:8; Isaias 55:121. ¿Es posible que la falta de referencias al palmoteo dé una indicación sobre la importancia y el valor relativos de esta forma de alabanza? El palmoteo en la alabanza es propio, pero tal vez se exagera a veces o se le da mucho énfasis. He estado en cultos de alabanza donde había mucho palmoteo y toque de panderos, pero cuando el palmoteo terminaba y se acababa el ruido, no quedaba nada. Era como “metal que resuena, o címbalo que retiñe”. No había profundidad en la alabanza, era sólo ruido. Es importante que se una el palmoteo al corazón que asciende hacia el Señor porque, sin la participación del corazón, el palmoteo carece de significado. Al estudiar las formas hebreas de la alabanza, no se tiene la impresión de que el palmoteo fuera para llevar el compás. Más bien, tenía el propósito de ser sólo otra forma de “aclamar con júbilo” al Señor. Los hebreos hacían mucho ruido en sus expresiones de alabanza al Señor, y todavía es propio que se alabe a Dios con aclamaciones de júbilo. Cuando el corazón rebosa de alabanza a Dios, la reacción humana normal es dar expresión a esa alabanza con gritos de júbilo y palmoteo. Sin embargo, hay que tener cuidado de que la alabanza constituya más que sólo ruido y que sea una reacción profunda del corazón hacia Dios. El AT está repleto de referencias al toque de instrumentos musicales en alabanza a Dios. Martín Lutero dijo: “El diablo odia la música porque no puede soportar el regocijo… Satanás puede sonreírse con afectación pero no puede reír; pude mofarse, pero no puede cantar”. Las actitudes de Lutero y Calvino respecto del uso de la música muestran un desacuerdo con relación a la verdad de un estilo cristiano particular. “Lutero había proclamado abiertamente su deseo de usar toda la música disponible, incluyendo la más obviamente secular, para el culto en la iglesia . . . Calvino, rechaza absolutamente la implementación de recursos musicales existentes, en su comentario al Salmo 33, dice: Los instrumentos musicales para solemnizar las alabanzas de Dios no serían más apropiados que la quema de incienso, el uso de luces y velas, y la restauración de otras sombras de la ley”. Se han escrito panfletos y artículos para tratar de demostrar por qué no se debieran usar instrumentos musicales en las iglesias; los escritores de la mayoría de tales declaraciones procedían de un ambiente eclesiástico histórico donde se prohibía el toque de instrumentos Los que usan instrumentos musicales en la alabanza deben tener cuidado de no depender demasiado de ellos, a tal punto que cuando la música termine, cesen la alabanza y la adoración. La alabanza debe ascender a Dios aun cuando no se disponga de instrumentos; Samuel Tippit dijo: “La música es un vehículo, y por si sola no es adoración. Por el contrario, es un medio por el cual el creyente lleva al corazón de Dios los sentimientos más profundos de su corazón. Es un método para expresar nuestro amor a Dios. Sin embargo, el método nunca debe remplazar la esencia de la adoración.” “Por lo tanto, debemos tener debemos tener cuidado de no permitir que nuestra música se una gran exposición de nuestro talento”. pero Dios ha ordenado el uso de instrumentos musicales para facilitar la alabanza. Al crear al hombre, le dio sensibilidad musical para reaccionar a la buena música, debemos tener en cuenta que los componente de la música son ritmo, armonía y melodía. Los ritmos (pulsaciones) motivan el cuerpo, las armonías (sonidos dulces) motivan el alma, y las melodías (las palabras) o lo que confesamos motivan el Espíritu. Concerniente al profeta Eliseo se dice: “Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová fue sobre Elíseo” 2 Reyes 3:15. La música ayudaba a crear la correcta atmósfera para los ejercicios de devoción espiritual. Ver. 1 Samuel 10:5. El AT demuestra que los instrumentos musicales son algo más que cosas que se tocan para acompañar la adoración, y que son en si una alabanza a Dios Salmos 150:3-5. Otra forma de alabanza es la posición de pie. En el tabernáculo del AT Dios dio instrucciones explicitas para que se hicieran muchos muebles según ciertas especificaciones para ponerlos en el interior; pero no incluyó sillas. Los sacerdotes estaban de pie delante del Señor en la realización de su servicio. La posición de pie es una expresión apropiada de alabanza para los creyentes contemporáneos que son el sacerdocio del NT. Hay muchos versículos en la Biblia que muestran que estar de pie es una postura propia para la alabanza y la adoración 2 Cronicas 5:12; 2 Cronicas 7:6; 2 Cronicas 29:26; Salmos 135:2; Apocalipsis 4:9-11. La posición de pie desempeña dos funciones importantes en la alabanza. La primera tiene que ver con el respeto. Cuando hay una reunión de signatarios y entra el presidente del país, todos se ponen de pie por respeto a su posición. ¿Por qué, pues, cuando los hermanos se reúnen para celebrar la presencia del Rey de reyes se quedan sentados? En la escena de la adoración celestial de Apocalipsis, el Rey está sentado en el trono, y todos los demás están de pie alrededor. Él se sienta, y los creyentes se ponen de pie. La segunda función de la posición de pie es para indicar que se pone atención. Sé que cuando me siento mi capacidad de concentración tiende a disminuir. Se me neutraliza la mente y me pongo a divagar. Una variedad asombrosa de ideas puede aparecer en la mente cuando es el momento de orar o alabar al Señor. La mente es el campo de batalla de Satanás, quien se deleita en distraer al creyente de la adoración al ponerlo a pensar en preocupaciones y problemas. La exhortación es a “ni [dar] lugar al diablo” Efesios 4:27, y el estar de pie puede ayudar a evitar las tácticas del diablo al mantener la mente alerta. Cuando la alabanza es vibrante y real, la gente no quiere sentarse; cuando el culto es lento y aburrido, todos quieren sentarse. El estar de pie va junto con la alabanza, porque cuando la congregación se levanta todos se sienten estimulados a permanecer alerta y contribuir al culto. Las posiciones de rodillas, inclinado y postrado del creyente son muy a propósito en la alabanza o la adoración Salmos 95:6; Apocalipsis 19:4. La forma más dominante de adoración que se ve en el cielo en Apocalipsis es la postración. Muchos himnos se refieren a la inclinación delante del Señor en adoración, pero es muy rara la iglesia que practica tal forma de adoración al cantar estos himnos. Es apropiado representar lo que se le dice al Señor. Si al cantar se menciona el levantamiento de las manos hacia el Señor, hay que hacerlo; si se canta sobre la inclinación y la postración delante de Él, entonces conviene hacerlo así. Algunas iglesias se regocijan delante del Señor, pero muy rara vez parecen entrar a la dimensión del temor reverente en la presencia de Dios. Hay un versículo que une esos dos polos muy bien: “Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor” Salmos 2:1. Todo el gozo y el regocijo deben fluir de una actitud de amor y temor delante del Altísimo. El canto es probablemente la forma más común de alabanza que se emplea hoy día. Las Escrituras están tan llenas de admoniciones a que se cante al Señor que no citaré ninguna referencia aquí, pero los Salmos en particular abundan en ellas. Alguien podría preguntar: “¿Por qué no expresar la alabanza hablando solamente? ¿Por qué hay que cantarla?” La respuesta está en la belleza de la música. Supóngase, por ejemplo, que en una congregación se rece: “Aleluya, aleluya, aleluya.” Eso no beneficiaría mucho a nadie, ¿verdad? Ahora imagínese lo que pasa cuando se cantan esas palabras sencillas con la hermosa tonada bien conocida. El corazón se eleva al Señor, y el espíritu se conmueve en la presencia de Dios. Esta es una experiencia ultrarracional en la que uno más uno es igual a tres, en la que las palabras más la música son igual a algo más que palabras y música. Las palabras de la canción pueden ser muy significativas, pero cuando van acompañadas de la melodía embellecedora, el mensaje de la canción se puede expresar con mucho más significado. Dios ha dado la música como regalo muy especial, Pues sabe cuánto ayuda a levantar el corazón del creyente en alabanza a Él. Se debe alabar al Señor en forma audible. La alabanza no es alabanza hasta que se exprese en voz alta Salmos 26:7. Cuando le enseñábamos a nuestro hijo Joel a ir al baño, lo alabábamos como refuerzo positivo para indicar la satisfacción que nos daba su uso del inodoro. Si tan sólo lo hubiéramos mirado pensando en su desempeño, se hubiera quedado en pañales mucho más tiempo. Al expresar nuestra admiración, invocamos el instrumento de la alabanza y él respondió de modo favorable. En realidad no se alaba al Señor hasta que se alabe en voz alta. Lo que se piensa de Dios debe ser audible antes que se considere alabanza. La alabanza debe ser manifiesta. La alabanza que no es audible, debe ser visible. La alabanza puede ser hablada, o se puede expresar por los movimientos del cuerpo. Por eso la danza es una forma apropiada de alabanza. Algunas personas consideran que la danza no es una forma válida de alabanza, pero un vistazo a cualquier concordancia demuestra que la danza se encuentra en varias partes de las Escrituras, por ejemplo, en Exodo 15:20-21; 2 Samuel 6:14-16; Salmos 30:1; Salmos 149:3; Hechos 3:8. El valor de la danza está en la acción física que exige. Requiere que se pongan a un lado las inhibiciones y se haga uso de todo el cuerpo. El apóstol Pablo hizo una declaración que aclara esta verdad. Dijo: “No vino primero lo espiritual sino lo natural, y después lo espiritual” 1 Corintios 15:46, (NVI). Primero es lo natural, luego lo espiritual. Se debe iniciar una acción física para conocer una acción espiritual subsecuente. La meta es la acción en el espíritu, pero a veces no se logra hasta que se ponga en acción el cuerpo; de allí el valor del levantamiento de las manos, la inclinación, la danza, etcétera. El Señor dice que hay que amarlo de todo corazón, alma, mente y fuerzas Marcos 12:30. ¿Cuántos han deseado poder expresar su amor al Señor de manera más abundante, incluso con todas las fuerzas? La danza es un medio para lograrlo. David danzaba delante del Señor con mucho ánimo porque era la única manera de poder dar completa expresión al corazón. Si alguien quiere alabar al Señor con toda su fuerza en la congregación, no se debe acostar en el suelo y hacer flexiones de pecho, pues esa no es la forma bíblica de alabar a Dios con toda la fuerza, pero la danza sí. El hombre es una criatura muy física, y el Señor se complace cuando los creyentes lo alaban con todo su ser: espíritu, alma y cuerpo. Algunos pastores temen permitir la danza en sus iglesias porque creen que se perderá el control; pero ¿hasta dónde los ha puesto la conservación de tradiciones en el pasado? Es más fácil contener a un fanático que levantar un cadáver. A demasiados santos de Dios se les ha impedido la entrada a una experiencia más profunda en el Señor, sólo porque los pastores no estaban dispuestos a iniciar una acción física. Tengo una advertencia fuerte para los que no danzan o quisieran desanimar a los que lo hacen: Cuídense de lo que dicen en contra de la danza. Si Dios está en ella, nadie prosperará hablando mal de ella. Hay que aprender la lección de Uza, quien tocó el arca de Dios y murió. Hay que tener cuidado de no tocar nada que sea de Dios, porque algo morirá en el espíritu del que trate de detener lo que Dios hace. La danza no tiene valor en sí, pero la acción espiritual que puede producir es valiosa. Por lo general, si el creyente se abstiene de acciones físicas delante del Señor, es una señal de que también se abstiene de acciones espirituales delante de Él. La intervención de Dios se ve impedida por las reservas del espíritu. Si el creyente retiene la alabanza en el corazón, limita el movimiento de Dios en medio de él; pero si quita los impedimentos físicos y es bastante sencillo para danzar delante del Señor con todas sus fuerzas, descubrirá que las barreras espirituales también desaparecerán, y Dios tendrá mayor libertad de acción en él. La aclamación también es una forma de alabanza. Las Escrituras exhortan a “aclama[r] a Dios con voz de júbilo” Salmos 47:l. (Véanse los Salmos 66:1; Salmos 1:13; Salmos 95:1-2; Salmos 98:4-6. La palabra hebrea hilel, de donde procede “aleluya”, significa “gritar en voz alta o dar un grito, especialmente un grito de alegría”. Los Israelitas eran famosos en Canaán por su grito de combate . Cuando alzaban la voz para gritar, el enemigo comenzaba a temblar de miedo. Ellos sabían bien lo que el grito representaba y como, comenzando en Jericó, ese grito de batalla inició la victoria de Israel. Era un grito de alabanza. Es un triste día para la Iglesia cuando el grito de alabanza ya no se oiga. Hablar en lenguas es una manera hermosa de alabar al Señor Cuánto se aprecia el precioso don del bautismo del Espíritu Santo que Jesús le dio a su Iglesia, junto con la señal de hablar en lenguas. El creyente halla una liberación muy grande o puede expresar sus alabanzas al Señor, directamente de su espíritu a Él. Los que todavía no han tenido la experiencia de hablar en lenguas deben desearla de veras. La alabanza carecerá de cierto dinamismo y flujo hasta que el creyente conozca la bendición de la alabanza en otras lenguas bajo la dirección del Espíritu. No importa cuándo, dónde, ni cómo se alabe al Señor, hay que lo con todo el ser Salmos 103:1. En Marcos 12:30 Jesús destacó el mandamiento más importante de todos: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Este es el pináculo de la alabanza: amar y alabar a Dios con todas las fuerzas del ser completo del creyente. A menudo, al cantar el Salmos 103:1, he observado personas que cantan sin convicción las palabras: “Y bendiga toda mi ser su santo nombre. “Ya es hora de que se deje de usar expresiones gastadas en la alabanza, y se comience a reforzar las palabras con movimientos físicos que reflejen el corazón rebosante de alabanzas. En esto se resume la alabanza, en que se haga con gozo. Fuente: Iglesia Latina.
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INTRODUCCION Dentro de un Ministerio de Alabanza, muchas cosas negativas suceden a fin de crear una atmósfera de desmotivacion, confusión y ceguedad. Desde los ensayos hasta el momento del servicio. Todo este movimiento esta provocando que los lideres pierdan el significado de la autoridad, y que el pueblo en si pierda el significado de que realmente es Alabar y Adorar. Parece que los ministerios de Alabanza son atacados desde el exterior, sin embargo el enemigo toma oportunidades para atacar a los grupos de Alabanza desde el Interior. En su mayoría, usa actitudes inadecuadas y carnales en los mismos miembros. A causa de esas mismas actitudes no adecuadas y negativas, los grupos de Alabanza encuentran divisiones ya que las mismas provocan peleas dentro de los mismos miembros. Nos preguntamos entonces, ¿Qué hacer con las personas que no tienen una buena actitud, dentro del Ministerio de Alabanza?. DESARROLLO Introducción Dentro de un Ministerio de Alabanza, muchas cosas negativas suceden a fin de crear una atmósfera de desmotivacion, confusión y ceguedad. Desde los ensayos hasta el momento del servicio. Todo este movimiento esta provocando que los lideres pierdan el significado de la autoridad, y que el pueblo en si pierda el significado de que realmente es Alabar y Adorar. Parece que los ministerios de Alabanza son atacados desde el exterior, sin embargo el enemigo toma oportunidades para atacar a los grupos de Alabanza desde el Interior. En su mayoría, usa actitudes inadecuadas y carnales en los mismos miembros. A causa de esas mismas actitudes no adecuadas y negativas, los grupos de Alabanza encuentran divisiones ya que las mismas provocan peleas dentro de los mismos miembros. Nos preguntamos entonces, ¿Qué hacer con las personas que no tienen una buena actitud, dentro del Ministerio de Alabanza?. Desarrollo Comencemos con una estadística lamentable, el 75% de los problemas dentro de un ministerio de Alabanza es causado por personas faltas en conocimiento. No conocen el significado de Alabar y Adorar, no tienen dominio propio, tienen actitudes inadecuadas, no se sujetan a las autoridades de la Iglesia (lo cual es reflejo que no se sujetan a Dios) El líder y las autoridades de la Iglesia tienen que responder a esto, ya que tienen la obligación de Instruir y capacitar. Las practicas se vuelven contiendas entre el mismo grupo, en divisiones, en murmuraciones. Los programas de Alabanza se vuelven en un típico “Salir del compromiso”, se transforman en una carrera por sacarlo rápido. Antes de comenzar no se ora, mucho menos se le pregunta al señor “Estas de acuerdo con este programa señor?”. Y termina el servicio y todos se preguntan “¿Por qué el pueblo no Alabo al Señor?” Aunque esto puede suceder por varias razones, enfoquémonos hoy en “las actitudes inadecuadas de algunos miembros del grupo” Entonces nos preguntamos. ¿Que hacer con ellos? Sin duda llegamos a preguntarnos, ¿será que Dios necesita a esas personas?. Hay que aclarar que Él Señor no necesita de Nadie, ya que si no cantamos el Señor hará que las piedras lo hagan. Pero el Señor escoge a aquellos que le van a servir, no deja a aquellos quienes sirven de estorbo. Es por eso que se aplica la ley de “Por sus frutos los conoceréis”. De lo mucho que tengan en su corazón, de eso mucho hablaran y lo expresaran. (Lucas 6:45) Algo similar aconteció en el Libro de Jueces. Jueces 7:1 “Jerobaal (es decir, Gedeón) se levantó muy de mañana con todo el pueblo que estaba con él, y acamparon junto al manantial de Harod. El campamento de los madianitas estaba al norte del suyo, cerca de la colina de Moré, en el valle. (2)Y Jehová dijo a Gedeón: -El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que yo entregue a los madianitas en su mano. No sea que Israel se jacte contra mí diciendo: “Mi propia mano me ha librado.” Eran muchos los que iban a la batalla, así como hay muchas personas que están en el grupo, quizás por subir su propio estima, por parecer buenos, por pensar que haciendo buenas obras el Señor les perdona su actitud, cuando la Biblia dice “no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2; 9) Nadie puede ganarse el favor del Señor con obras, Sino que con un corazón Puro y sincero. El hecho de decir “Es porque canto bonito” “Es porque se como cantar, o tocar un instrumento” el tomar la actitud de “porque yo soy…” constituye una ofensa a la presencia misma del señor.(Dt 9.4-6; Is 10.13-15; Am 6.13) Lo anterior se refleja en el mandato del señor al decirle a Gedeon, “El pueblo que esta contigo es demasiado numeroso…” “No sea que Israel se jacte ante mi…” en rechazo a una futura actitud de orgullo por parte del pueblo. Ahora pensemos por un momento, Si iban a pelear una batalla ¿porque disminuir el numero de soldados? Tengamos esto en mente mientras continuamos con la lectura. Jueces 7:3 “Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil..(4) Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá.” “Galaad” proviene del nombre israelita “Gilead” el cual a su vez se traduce en “Majano o masa de Testimonio, Colina de Testimonio, Galaad” (*Strong´s hebrew and greek dictionaries H1568, Nombres Rv1909). Aquí podemos ver dos cosas; Galaad como actitudes y testimonio, y Temor como falta de Fe en el Señor. El Excluir a los cobardes tiene fundamentacion en Deutoronomios 20;8 y conforme al lineamiento de Mateo 20:16. El temor implica falta de Fe en El Señor. Y es indispensable descartar a todos aquellos que pueden hacer flaquear la moral de los combatientes. Dios descarto a aquellos escasos de Fe, quienes expresaban esa escaces con el temor ¿Conocemos que es lo que el señor busca en nosotros para ministrar la Alabanza en su pueblo? lo que afecta principalmente a un grupo de Alabanza son ciertas actitudes de miembros del grupo, como ya hemos platicado. Pero digamos que esto no se tomo en cuenta, que no existió un proceso de selección conforme a la palabra de Dios cuando se hizo la convocatoria para pertenecer al grupo de Alabanza… aun puede ser aplicado. El líder del grupo Alabanza en Ayuno y Oración, con un espíritu de discernimiento puede llegar a aquellos que no estén mostrando una actitud apropiada para estar en “Galaad” (Sin buen testimonio) y con la autoridad que El Señor le ha dado hablarles con la palabra de Dios, a fin que ellos puedan entender que tal cosa no es agradable ante los ojos de Dios. Es de suma importancia brindar Estudios Bíblicos a los miembros del grupo en general, que no se haga una vez al año o una vez al mes o cada vez que el pastor hable con el grupo. Que sea de continuo y se vuelva un habito dentro del ministerio de Alabanza. Isaias 5:13 “Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.” Con realizar devocionales, estudios Bíblicos entre el grupo de Alabanza se estará cerrando una puerta al enemigo, llamémosle “la principal” por la cual entra e intenta destruir al grupo de Alabanza. En Isaias 5:13 se nos enseña la importancia del conocimiento de la palabra de Dios en un pueblo, ya que su carencia puede llevar cautivo a un pueblo entero. Puede hacerlos esclavos y quitarles su libertad. El Líder o pastor de Alabanza tienen la responsabilidad de dirigir ese conocimiento a cada miembro del grupo de Alabanza. Aunque muchos miembros al ver que esto no se realiza no lo hacen ellos mismos. Si el Líder no lo hace que alguien tome la iniciativa y que no se haga únicamente en la Iglesia. Como ministros nuestra responsabilidad cuidar de manera personal nuestra vida espiritual y crecer en el Señor, andar con el en todo tiempo. No se puede pedir a alguien que haga algo que no sabe. Y si ya sabiéndolo continúan actitudes no apropiadas y un mal Testimonio, por protección a esa persona, se tendrá que hacer uso de la autoridad que Él señor le ha brindado al líder o pastor del grupo de Alabanza. Y poner en disciplina a dicha persona, porque es mejor que tenga un tiempo para reflexionar que para seguir condenándoce. El Señor busca en nosotros actitudes de verdad, un corazón puro y sincero, un deseo por aprender de El, por aplicar lo que el nos ha enseñado, un rechazo profundo a las cosas del mundo, una vida entregada totalmente a El. Seamos aquellos que se queden en el monte Galaad y no aquellos que no son dignos de estar ahí. Jueces 7:4 “Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá.” Ahora, no solamente basto con excluir a los faltos de fe y los de mal Testimonio. Hay algo mucho más importante, que quizás hará que más de la mitad del grupo de Alabanza sea inadmisible para estar en el grupo. En jueces 7:4 vimos que la siguiente “Prueba” fue llevarlos a las aguas. La palabra nos enseña que Jesucristo es la fuente de “Agua de vida”. Juan 4:14 “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” También nos presenta el “Agua” en estrecha relación con el Espíritu de Dios. Génesis 1:2 “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.” ¿Pero que tenia que ver que fueran a las aguas? Al leer los versículos anteriores, podemos asumir cual fue la razón. Continuando con el siguiente versículo de Jueces encontraremos la respuesta. Jueces 7:5 “Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber.” El ultimo y definitivo paso de selección se llevo a cabo en el versículo anterior. El mismo nos enseña varias cosas que debemos de ver en cada miembro del grupo, pero la mas importante. La cual hizo que mas de la mitad fuese inadmisible es; “la forma en que los soldados se acercaron al agua” Conociendo ampliamente que el agua representa al Espíritu Santo, como vimos en los versículos anteriores. Sabiendo esto podríamos reducir el significado en: “La comunión que tenían con Dios” Y eso es algo muy importante pero rara vez es aplicado en el proceso de selección del grupo de Alabanza. Lo que la mayoría de grupos de Alabanza buscan en nuevos miembros es que “toquen bien”, “canten bien”, “se vean bien”. De ahí vienen los dichos “Ese esta bueno para el grupo, sabe tocar muy bien la guitarra” o “Esa hermana canta hermoso, seria bueno tenerla en el coro”. Pero… ¿A alguien le preocupa que tengan una profunda comunión con el Espíritu? A Dios si, y por eso mismo luego nos preguntamos ¿Dios, porque el grupo esta así?. Porque si vemos lo que Dios desea en cada miembro del grupo, vemos que hay una total discrepancia en nuestro “proceso de selección” y el perfecto proceso de selección de Dios. El Señor desea personas que estén en Él Espíritu, que vivan su Alabanza en Espíritu y en Verdad (Juan 4:23). Ese mismo deseo se vio reflejado en el proceso de selección en Jueces, donde únicamente quedaron trescientos hombres de treinta y dos mil (Jueces 7:6). Tomando también en cuenta que eran soldados, que iban a una batalla. El arrodillarse y beber agua de esa forma era peligroso, ya que no se estaba alerta a una posible emboscada. El llevar el agua con las manos a la boca implica en no agachar la mirada y estar alerta. Podríamos decir entonces que aquellos trescientos hombres que tomaron el agua llevándola con las manos a la boca (asimismo sin agachar la mirada) sabían lo que eran y a donde iban. ¿Cada uno de los miembros conoce su función y quien es?, ¿Saben que es Alabanza y Adoración?. Jueces 7:20 “Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!” En el versículo anterior de Jueces describimos por que tanta importancia en la selección de los soldados. Fueron elegidos para Alabar y Adorar a Dios, como vemos en el versículo 20, usaron una expresión de Alabanza (Salmos 98:5,6) para derrotar a sus enemigos. Dios le dijo a Gedeon “Quien yo te diga este ira contigo” El Señor es el único que puede decidir quienes ministraran a su pueblo. Cuidémonos de querer hacer la decisión por Él, permitiendo la admisión de personas sin haberle preguntado a Dios, si haber consultado con Dios. Dios no le dijo a Gedeon “y el que te caiga muy bien, y el que sea de buen parecer, y el que sea de buena familia” El Señor fue claro al decir, “El que yo te diga” Oremos y pidámosle al Señor que nos guíe en su infinita misericordia. Por parte de Dios vinieron las pruebas y por parte del líder vino la obediencia a la palabra de Dios. Aplicación Los soldados eran treinta y dos mil en total, habían sido llamados para la batalla. Hable con los miembros del grupo acerca de ser “escogidos” y no únicamente “llamados”, exhorte a obtener hábitos tales como leer, meditar y aplicar la palabra de Dios juntamente con Oración continua. A fin que ellos puedan descubrir su llamamiento y ser escogidos para el mismo. Recuerde que la mejor manera de enseñar es con el ejemplo. Fueron excluidos los faltos de Fe y los que no tenían un testimonio adecuado. La fe es por el oír y el oír la palabra de Dios (Romanos 10:17). Lo primero que el enemigo ataca en la vida de un cristiano es la Fe, de ahí viene que la Fe sea un escudo. Haga estudios Bíblicos y devocionales entre los miembros del grupo, no únicamente habrán la Biblia juntos cuando estén en la iglesia. Sino en todo tiempo, especialmente en los ensayos. De esa manera la Palabra de Dios se vera reflejado en la vida de cada uno por medio de la Fe. Si alguno estuviere dando un mal testimonio (Forma de actuar, vivir, hablar, etc. no conforme a Dios) Luego de haber orado a Dios, Aplique disciplina para la propia protección de ese miembro del grupo. Mejor es que tenga tiempo para reflexionar a que sea excluido del ejercito. Fueron elegidos aquellos cuya comunión con Él Señor era profunda y sincera. Haga que cada ensayo no sea únicamente un momento para cantar y tocar instrumentos. Lo que Dios anhela son Adoradores en espíritu y verdad. Quienes definitivamente no serán aquellos que le Adoran y Alaban cuando están en el púlpito únicamente. Es una forma de Vida la que Dios busca en nosotros, una forma de Vida en la que le Adoremos y Alabemos con cada aspecto de nuestro diario vivir, basándonos en los atributos del Señor. Que cada ensayo sea una practica no solamente de talentos, sino Espiritual. De esa manera cuando estén en el púlpito, Adoraran y Alabaran con profunda comunión y sinceridad. Al no estar haciéndolo únicamente por “cumplir con el compromiso”. Conclusión Como miembro del ministerio de Alabanza, es nuestra responsabilidad vivir en Cristo y con Cristo. Evitando que estas malas actitudes que causan división dentro del grupo, no sea por nuestraignorancia y ceguedad. Y si alguien en el grupo provoca contiendas y división con su actitud, exhortémosle en el Señor, quien somete a prueba a todos los miembros. A que no sea inadmisible al grupo de Alabanza a causa de dichas actitudes. Como líder estemos atentos a la voz del Señor cuando diga “Estos irán contigo”, y cuando diga “Estos no iráncontigo”. Usar la autoridad que Él Señor nos ha dado, la cual es para protección de las personas bajo dicha autoridad. Tengamos cuidado de ser nosotros los inadmisibles ante todo, porque nada enseña mejor que el ejemplo. Viva usted una vida conforme a los lineamentos de Cristo para que los demás quieran hacer lo mismo. Evite la admisión de personas que el señor no envió para el ministerio, con eso se evitaran muchos problemas dentro del grupo. Recordando el enfoque de este tema, si alguno ya dentro continua con malas actitudes. Alguien que expresa malas actitudes, no tiene Abundancia del espíritu en su corazón. Por lo tanto tendrá que dejar el lugar y él instrumento a alguien que tenga su corazón lleno del Espíritu y que Alabe al Señor en espíritu y en verdad. Porque tales adoradores Él busca… Fuente: Daniel E. Contreras Estudios Ministeriales de Alabanza www.emda.net.tcINTRODUCCIODentro de un Ministerio de Alabanza, muchas cosas negativas suceden a fin de crear una atmósfera de desmotivacion, confusión y ceguedad. Desde los ensayos hasta el momento del servicio. Todo este movimiento esta provocando que los lideres pierdan el significado de la autoridad, y que el pueblo en si pierda el significado de que realmente es Alabar y Adorar. Parece que los ministerios de Alabanza son atacados desde el exterior, sin embargo el enemigo toma oportunidades para atacar a los grupos de Alabanza desde el Interior. En su mayoría, usa actitudes inadecuadas y carnales en los mismos miembros. A causa de esas mismas actitudes no adecuadas y negativas, los grupos de Alabanza encuentran divisiones ya que las mismas provocan peleas dentro de los mismos miembros. Nos preguntamos entonces, ¿Qué hacer con las personas que no tienen una buena actitud, dentro del Ministerio de AlabanzaDESARROLLO Comencemos con una estadística lamentable, el 75% de los problemas dentro de un ministerio de Alabanza es causado por personas faltas en conocimiento. No conocen el significado de Alabar y Adorar, no tienen dominio propio, tienen actitudes inadecuadas, no se sujetan a las autoridades de la Iglesia (lo cual es reflejo que no se sujetan a Dios)El líder y las autoridades de la Iglesia tienen que responder a esto, ya que tienen la obligación de Instruir y capacitar. Las practicas se vuelven contiendas entre el mismo grupo, en divisiones, en murmuraciones. Los programas de Alabanza se vuelven en un típico “Salir del compromiso”, se transforman en una carrera por sacarlo rápido. Antes de comenzar no se ora, mucho menos se le pregunta al señor “Estas de acuerdo con este programa señor?”. Y termina el servicio y todos se preguntan “¿Por qué el pueblo no Alabo al Señor?” Aunque esto puede suceder por varias razones, enfoquémonos hoy en “las actitudes inadecuadas de algunos miembros del grupo” Entonces nos preguntamos. ¿Que hacer con ellos? Sin duda llegamos a preguntarnos, ¿será que Dios necesita a esas personas?. Hay que aclarar que Él Señor no necesita de Nadie, ya que si no cantamos el Señor hará que las piedras lo hagan. Pero el Señor escoge a aquellos que le van a servir, no deja a aquellos quienes sirven de estorbo. Es por eso que se aplica la ley de “Por sus frutos los conoceréis”. De lo mucho que tengan en su corazón, de eso mucho hablaran y lo expresaran. (Lucas 6:45) Algo similar aconteció en el Libro de Jueces. Jueces 7:1 “Jerobaal (es decir, Gedeón) se levantó muy de mañana con todo el pueblo que estaba con él, y acamparon junto al manantial de Harod. El campamento de los madianitas estaba al norte del suyo, cerca de la colina de Moré, en el valle. (2)Y Jehová dijo a Gedeón: -El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que yo entregue a los madianitas en su mano. No sea que Israel se jacte contra mí diciendo: “Mi propia mano me ha librado.” Eran muchos los que iban a la batalla, así como hay muchas personas que están en el grupo, quizás por subir su propio estima, por parecer buenos, por pensar que haciendo buenas obras el Señor les perdona su actitud, cuando la Biblia dice “no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2; 9) Nadie puede ganarse el favor del Señor con obras, Sino que con un corazón Puro y sincero. El hecho de decir “Es porque canto bonito” “Es porque se como cantar, o tocar un instrumento” el tomar la actitud de “porque yo soy…” constituye una ofensa a la presencia misma del señor.(Dt 9.4-6; Is 10.13-15; Am 6.13) Lo anterior se refleja en el mandato del señor al decirle a Gedeon, “El pueblo que esta contigo es demasiado numeroso…” “No sea que Israel se jacte ante mi…” en rechazo a una futura actitud de orgullo por parte del pueblo. Ahora pensemos por un momento, Si iban a pelear una batalla ¿porque disminuir el numero de soldados? Tengamos esto en mente mientras continuamos con la lectura. Jueces 7:3 “Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil..(4) Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá.” “Galaad” proviene del nombre israelita “Gilead” el cual a su vez se traduce en “Majano o masa de Testimonio, Colina de Testimonio, Galaad” (*Strong´s hebrew and greek dictionaries H1568, Nombres Rv1909). Aquí podemos ver dos cosas; Galaad como actitudes y testimonio, y Temor como falta de Fe en el Señor. El Excluir a los cobardes tiene fundamentacion en Deutoronomios 20;8 y conforme al lineamiento de Mateo 20:16. El temor implica falta de Fe en El Señor. Y es indispensable descartar a todos aquellos que pueden hacer flaquear la moral de los combatientes. Dios descarto a aquellos escasos de Fe, quienes expresaban esa escaces con el temor ¿Conocemos que es lo que el señor busca en nosotros para ministrar la Alabanza en su pueblo? lo que afecta principalmente a un grupo de Alabanza son ciertas actitudes de miembros del grupo, como ya hemos platicado. Pero digamos que esto no se tomo en cuenta, que no existió un proceso de selección conforme a la palabra de Dios cuando se hizo la convocatoria para pertenecer al grupo de Alabanza… aun puede ser aplicado. El líder del grupo Alabanza en Ayuno y Oración, con un espíritu de discernimiento puede llegar a aquellos que no estén mostrando una actitud apropiada para estar en “Galaad” (Sin buen testimonio) y con la autoridad que El Señor le ha dado hablarles con la palabra de Dios, a fin que ellos puedan entender que tal cosa no es agradable ante los ojos de Dios. Es de suma importancia brindar Estudios Bíblicos a los miembros del grupo en general, que no se haga una vez al año o una vez al mes o cada vez que el pastor hable con el grupo. Que sea de continuo y se vuelva un habito dentro del ministerio de Alabanza. Isaias 5:13 “Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.” Con realizar devocionales, estudios Bíblicos entre el grupo de Alabanza se estará cerrando una puerta al enemigo, llamémosle “la principal” por la cual entra e intenta destruir al grupo de Alabanza. En Isaias 5:13 se nos enseña la importancia del conocimiento de la palabra de Dios en un pueblo, ya que su carencia puede llevar cautivo a un pueblo entero. Puede hacerlos esclavos y quitarles su libertad. El Líder o pastor de Alabanza tienen la responsabilidad de dirigir ese conocimiento a cada miembro del grupo de Alabanza. Aunque muchos miembros al ver que esto no se realiza no lo hacen ellos mismos. Si el Líder no lo hace que alguien tome la iniciativa y que no se haga únicamente en la Iglesia. Como ministros nuestra responsabilidad cuidar de manera personal nuestra vida espiritual y crecer en el Señor, andar con el en todo tiempo. No se puede pedir a alguien que haga algo que no sabe. Y si ya sabiéndolo continúan actitudes no apropiadas y un mal Testimonio, por protección a esa persona, se tendrá que hacer uso de la autoridad que Él señor le ha brindado al líder o pastor del grupo de Alabanza. Y poner en disciplina a dicha persona, porque es mejor que tenga un tiempo para reflexionar que para seguir condenándoce. El Señor busca en nosotros actitudes de verdad, un corazón puro y sincero, un deseo por aprender de El, por aplicar lo que el nos ha enseñado, un rechazo profundo a las cosas del mundo, una vida entregada totalmente a El. Seamos aquellos que se queden en el monte Galaad y no aquellos que no son dignos de estar ahí. Jueces 7:4 “Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá.” Ahora, no solamente basto con excluir a los faltos de fe y los de mal Testimonio. Hay algo mucho más importante, que quizás hará que más de la mitad del grupo de Alabanza sea inadmisible para estar en el grupo. En jueces 7:4 vimos que la siguiente “Prueba” fue llevarlos a las aguas. La palabra nos enseña que Jesucristo es la fuente de “Agua de vida”. Juan 4:14 “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” También nos presenta el “Agua” en estrecha relación con el Espíritu de Dios. Génesis 1:2 “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.” ¿Pero que tenia que ver que fueran a las aguas? Al leer los versículos anteriores, podemos asumir cual fue la razón. Continuando con el siguiente versículo de Jueces encontraremos la respuesta. Jueces 7:5 “Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber.” El ultimo y definitivo paso de selección se llevo a cabo en el versículo anterior. El mismo nos enseña varias cosas que debemos de ver en cada miembro del grupo, pero la mas importante. La cual hizo que mas de la mitad fuese inadmisible es; “la forma en que los soldados se acercaron al agua” Conociendo ampliamente que el agua representa al Espíritu Santo, como vimos en los versículos anteriores. Sabiendo esto podríamos reducir el significado en: “La comunión que tenían con Dios” Y eso es algo muy importante pero rara vez es aplicado en el proceso de selección del grupo de Alabanza. Lo que la mayoría de grupos de Alabanza buscan en nuevos miembros es que “toquen bien”, “canten bien”, “se vean bien”. De ahí vienen los dichos “Ese esta bueno para el grupo, sabe tocar muy bien la guitarra” o “Esa hermana canta hermoso, seria bueno tenerla en el coro”. Pero… ¿A alguien le preocupa que tengan una profunda comunión con el Espíritu? A Dios si, y por eso mismo luego nos preguntamos ¿Dios, porque el grupo esta así?. Porque si vemos lo que Dios desea en cada miembro del grupo, vemos que hay una total discrepancia en nuestro “proceso de selección” y el perfecto proceso de selección de Dios. El Señor desea personas que estén en Él Espíritu, que vivan su Alabanza en Espíritu y en Verdad (Juan 4:23). Ese mismo deseo se vio reflejado en el proceso de selección en Jueces, donde únicamente quedaron trescientos hombres de treinta y dos mil (Jueces 7:6). Tomando también en cuenta que eran soldados, que iban a una batalla. El arrodillarse y beber agua de esa forma era peligroso, ya que no se estaba alerta a una posible emboscada. El llevar el agua con las manos a la boca implica en no agachar la mirada y estar alerta. Podríamos decir entonces que aquellos trescientos hombres que tomaron el agua llevándola con las manos a la boca (asimismo sin agachar la mirada) sabían lo que eran y a donde iban. ¿Cada uno de los miembros conoce su función y quien es?, ¿Saben que es Alabanza y Adoración?. Jueces 7:20 “Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!” En el versículo anterior de Jueces describimos por que tanta importancia en la selección de los soldados. Fueron elegidos para Alabar y Adorar a Dios, como vemos en el versículo 20, usaron una expresión de Alabanza (Salmos 98:5,6) para derrotar a sus enemigos. Dios le dijo a Gedeon “Quien yo te diga este ira contigo” El Señor es el único que puede decidir quienes ministraran a su pueblo. Cuidémonos de querer hacer la decisión por Él, permitiendo la admisión de personas sin haberle preguntado a Dios, si haber consultado con Dios. Dios no le dijo a Gedeon “y el que te caiga muy bien, y el que sea de buen parecer, y el que sea de buena familia” El Señor fue claro al decir, “El que yo te diga” Oremos y pidámosle al Señor que nos guíe en su infinita misericordia. Por parte de Dios vinieron las pruebas y por parte del líder vino la obediencia a la palabra de Dios. Aplicación Los soldados eran treinta y dos mil en total, habían sido llamados para la batalla. Hable con los miembros del grupo acerca de ser “escogidos” y no únicamente “llamados”, exhorte a obtener hábitos tales como leer, meditar y aplicar la palabra de Dios juntamente con Oración continua. A fin que ellos puedan descubrir su llamamiento y ser escogidos para el mismo. Recuerde que la mejor manera de enseñar es con el ejemplo. Fueron excluidos los faltos de Fe y los que no tenían un testimonio adecuado. La fe es por el oír y el oír la palabra de Dios (Romanos 10:17). Lo primero que el enemigo ataca en la vida de un cristiano es la Fe, de ahí viene que la Fe sea un escudo. Haga estudios Bíblicos y devocionales entre los miembros del grupo, no únicamente habrán la Biblia juntos cuando estén en la iglesia. Sino en todo tiempo, especialmente en los ensayos. De esa manera la Palabra de Dios se vera reflejado en la vida de cada uno por medio de la Fe. Si alguno estuviere dando un mal testimonio (Forma de actuar, vivir, hablar, etc. no conforme a Dios) Luego de haber orado a Dios, Aplique disciplina para la propia protección de ese miembro del grupo. Mejor es que tenga tiempo para reflexionar a que sea excluido del ejercito. Fueron elegidos aquellos cuya comunión con Él Señor era profunda y sincera. Haga que cada ensayo no sea únicamente un momento para cantar y tocar instrumentos. Lo que Dios anhela son Adoradores en espíritu y verdad. Quienes definitivamente no serán aquellos que le Adoran y Alaban cuando están en el púlpito únicamente. Es una forma de Vida la que Dios busca en nosotros, una forma de Vida en la que le Adoremos y Alabemos con cada aspecto de nuestro diario vivir, basándonos en los atributos del Señor. Que cada ensayo sea una practica no solamente de talentos, sino Espiritual. De esa manera cuando estén en el púlpito, Adoraran y Alabaran con profunda comunión y sinceridad. Al no estar haciéndolo únicamente por “cumplir con el compromiso”. CONCLUSION Como miembro del ministerio de Alabanza, es nuestra responsabilidad vivir en Cristo y con Cristo. Evitando que estas malas actitudes que causan división dentro del grupo, no sea por nuestraignorancia y ceguedad. Y si alguien en el grupo provoca contiendas y división con su actitud, exhortémosle en el Señor, quien somete a prueba a todos los miembros. A que no sea inadmisible al grupo de Alabanza a causa de dichas actitudes. Como líder estemos atentos a la voz del Señor cuando diga “Estos irán contigo”, y cuando diga “Estos no iráncontigo”. Usar la autoridad que Él Señor nos ha dado, la cual es para protección de las personas bajo dicha autoridad. Tengamos cuidado de ser nosotros los inadmisibles ante todo, porque nada enseña mejor que el ejemplo. Viva usted una vida conforme a los lineamentos de Cristo para que los demás quieran hacer lo mismo. Evite la admisión de personas que el señor no envió para el ministerio, con eso se evitaran muchos problemas dentro del grupo. Recordando el enfoque de este tema, si alguno ya dentro continua con malas actitudes. Alguien que expresa malas actitudes, no tiene Abundancia del espíritu en su corazón. Por lo tanto tendrá que dejar el lugar y él instrumento a alguien que tenga su corazón lleno del Espíritu y que Alabe al Señor en espíritu y en verdad. Porque tales adoradores Él busca…
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