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16 mar 2010

Orando por la economía del hogar

¿Es dadivoso o miserable? ¿Agradecido o envidia a los demás? ¿El dinero es una bendición o una maldición? ¿Es sabio o descuidado con lo que tiene? ¿Está de acuerdo contigo en cómo debe gastarse el dinero, o tu matrimonio presenta problemas financieros?Nada pone más presión en un matrimonio que la responsabilidad financiera, falta de dinero o grandes deudas. Solo cuando reconocemos que todo lo que tenemos proviene de Dios y busquemos hacerlo Señor en todo, es que podemos evitar los problemas que el dinero, o la falta del mismo, nos trae. Aunque mi esposo siempre nos ha dado buena vida, la naturaleza de su negocio es abundancia o escasez de acuerdo a cuándo entra el dinero y cuánto. Un año hubo una recesión en el negocio de la música y todo el mundo lo sintió. Incluso las compañías que eran dueñas de la nuestra retuvieron pagos debido a su falta de efectivo. Fue un momento aterrador, pero hubiera sido mucho peor si no hubiésemos tenido la fe en el Señor y dedicado nuestras finanzas a Él. Nuestra confianza vino en saber que habíamos obedecido a Dios en diezmar de nuestro dinero a la iglesia. “Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto, dice el Señor Todopoderoso, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10). Nosotros también habíamos sido fieles en dar a los pobres y aquellos en necesidad. “Dichoso el que piensa en el débil; el Señor lo librará en el día de la desgracia. El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida; lo hará dichoso en la tierra y no lo entregará al capricho de sus adversarios” (Salmo 41:1,2). Nosotros también sabíamos que la Biblia promete que aquellos “…que buscan al Señor nada les falta” (Salmo 34:10). Por supuesto, nosotros estábamos buscando del Señor y creímos que al buscar de Dios como nuestro proveedor y vivir en obediencia a sus caminos, Él nos proveería y tendríamos todo lo que necesitáramos. Él lo hizo y nosotros lo hacemos. Muchos problemas de dinero se pueden resolver al poner todas las finanzas bajo la cubierta de Dios y hacer lo que Él dice que debemos hacer con el mismo. Esto significa, dar cuando Él dice que demos. Cuando tú lo haces, Dios promete librarte, protegerte, bendecirte, sanarte, y mantenerte con vida. Cuando no lo haces, vas a experimentar la misma desolación que experimentan los pobres. “Quien cierra sus oídos al clamor del pobre, llorará también sin que nadie le responda” (Proverbios 21:13). El no dar, corta tus habilidades para disfrutar lo que tienes y te lleva a toda una vida de dificultades. Puedo asegurarte que hay personas pudientes que no dan. Pero si revisaras de cerca sus vidas, descubrirías que están perdiéndose muchas de las bendiciones del Señor. Las bendiciones de buena salud, protección, amor, paz, y satisfacción de continuo les evaden, y no saben el por qué. Ellos tienen riquezas pero pierden la habilidad de disfrutarla, todo porque no saben que la clave para la vida es conocer al Señor y vivir a su manera. Esto significa dar tiempo, energía, amor, talento y finanzas de acuerdo a sus instrucciones. Ora para que tu esposo entienda esta clave para la vida y comprenda la voluntad de Dios para sus finanzas, y se convierta en una persona dadivosa que está contenta con vivir de acuerdo a sus medios y no está siempre luchando por tener más. No estoy diciendo que nunca debe tratar de aumentar sus ganancias, todo lo contrario. El hombre se merece ganar lo que valga su trabajo y su esposa debe orar para que así sea. No debiera aceptarse como estilo de vida el trabajo agotador y monótono que lleva a una pobreza extrema que trae amargura, angustia, enfermedades y envidia. De todas formas ora para que el depósito de bendiciones se derrame sobre él, pero ora para que todo ello proceda de la mano de Dios. “La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse” (Proverbios 10:22). Puede que no sea posible el usar las oraciones para evitar todo problema financiero, porque Dios en ocasiones usa las finanzas para llamar nuestra atención y enseñarnos cosas. Pero tus oraciones con seguridad ayudarán a proteger a tu esposo de luchas y pérdidas innecesarias. El deseo de Dios es bendecir a aquellos que tienen corazones obedientes, agradecidos y dadivosos, cuyo verdadero tesoro está en el Señor. “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21). Dios desea que tu esposo encuentre su tesoro en Él, no en sus finanzas. Oración Señor, te entrego nuestras finanzas. Te ruego que estés en control de ellas y que las uses para tus propósitos. Que ambos seamos buenos administradores de todo lo que tú nos has dado, y que estemos completamente de acuerdo en cómo debe gastarse. Oro para que aprendamos a vivir libres de la opresión de las deudas. Donde no hemos sido sabios, trae restauración y danos dirección. Muéstrame cómo puedo ayudar a aumentar nuestras finanzas y no a disminuirlas neciamente. Ayúdanos a recordar que todo lo que tenemos te pertenece, y a ser agradecidos por ello. Tomado con permiso del libro: El poder de la esposa que ora Autor: Stormie Omartian Editorial: UNILIT
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Las finanzas y tu relación con Dios.

Si nuestra vida diaria no refleja ese servicio, no estamos sirviendo a Dios. Hay una gran cantidad de servicio falso de parte de muchos que profesan servir a Dios pero en la realidad lo que pretenden es que Dios les sirva a ellos. Es verdad que ellos dan, pero siempre esperan que se les pague. Ellos ayudarán al necesitado, pero es para que Dios no permita que ninguna tragedia le suceda a ellos. Esta lista se podría proseguir y, al hacerlo, sin duda algo se aplicaría a cada uno de nosotros. ¿por qué? Porque muy pocos, creo yo, entendemos la función que tienen las finanzas en nuestra vida espiritual. Los principios financieros dados a través de toda la Palabra de Dios no están ahí para ver si nosotros somos lo suficientemente fuertes como para vivir conforme a ellos – fueron dados porque Dios sabe que son lo mejor para nosotros-. Los principios de Dios acerca de las finanzas no son un conjunto de reglamentos arbitrarios mediante los cuales gobernamos. Estos representan la sabiduría de un Padre amante para aquellos que le oyen y confían en Él. Nosotros hemos constituido una sociedad afluente basada en la arena movediza de una deuda futura. Todo lo que tenemos está en peligro de ser barrido por cualquier crisis financiera, aun relativamente pequeña. No será así con aquellos que observan y obedecen la sabiduría financiera de Dios; ésta edifica para que perdure, no para impresionar a otros. ¿Por qué Cristo enseñó acerca de las finanzas? Muchos cristianos se sorprenden al descubrir que aproximadamente dos tercios de las parábolas que Cristo usó al enseñar tienen que ver específicamente con las finanzas. La razón para esto es muy simple: Él escogió un asunto con el cual casi todo el mundo está identificado. Cristo nunca dijo que el dinero o las cosas materiales fueran problemas. Él sencillamente dijo que éstos eran síntomas de problemas reales. Él constantemente nos advirtió que guardáramos nuestros corazones de la avaricia, la codicia, el egoísmo y el orgullo, porque esas son las herramientas que usa Satanás para controlar y manipular este mundo. Cristo nos advirtió mucho más acerca del materialismo que ningún otro pecado: “Y les dijo: Estad atentos, y guardaos de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes”. Lucas 12:15 Las mismas riquezas provistas por Dios para mejorar nuestras vidas y traer a otros a la salvación, Satanás las ha tomado y las ha desviado para su propio uso. Se piensa de los pobres como perdedores, menos espirituales que los triunfadores. ¿Es malo ser rico? Rico es un término muy subjetivo, pero aquí es usado en relación con tener suficiente dinero para cubrir las necesidades razonables de uno y que todavía le queden algunos fondos. Es claro que la Palabra de Dios enseña que muchos de sus hijos caerán dentro de esta categoría; ellos no solamente serán capaces de cubrir sus necesidades, sino también tendrán los medios para ayudar a otros que tienen necesidades. El plan de Dios está claramente declarado en 2ª Corintios 6:14-15 “Que nuestra abundancia en el presente tiempo supla las necesidades de otros, para que también la abundancia de ellos supla nuestras necesidades”, una buena alternativa de bienestar social dentro de la iglesia. Las finanzas, nuestro barómetro espiritual Una de las señales más seguras de los principios mundanos en el cristianismo es el amor al dinero. Éste se manifiesta por el miedo al futuro. Este miedo domina la actitud de la mayoría de los creyentes en estos tiempos. El miedo de no tener bastante para el futuro hace que muchos cristianos roben a la obra de Dios de los mismos fondos que Él ha provisto. Pero el ejemplo del rico insensato, dado por el Señor en Lucas 12:16-20, debería ser una clara indicación de lo equilibrado según Dios es: “Cuando dudes…no acumules”. ¿Qúe debemos hacer? Sería negligencia de nuestra parte al concluir este estudio de las formas que las finanzas reflejan nuestra fe, si no señalamos algunos pasos sencillos para comenzar la aplicación de la sabiduría de Dios: Primero: Estudia los materiales disponibles acerca de los principios de Dios para administrar las finanzas. Puedes extraer todos los principios de la Biblia tú mismo, o realizar un estudio organizado para aumentar tus conocimientos con las ideas que otros han aplicado a estos principios. Segundo: Aplica la disciplina piadosa a tu estilo de vida. La Palabra de Dios hace muy claro que el derroche y el desperdicio no son principios piadosos, sino mundanos. Cada familia cristiana debe examinar sus hábitos de gastos, y particularmente en las áreas donde hay derroche y rendir cuenta de su mayordomía a Dios. Tercero: Enseña a tus hijos los principios de Dios. El peso que los principios financieros del mundo ponen sobre tu familia hoy día es enorme. Más de la mitad de los matrimonios fracasarán por causa de las tensiones financieras innecesarias. Los padres cristianos nunca deben permitir que sus hijos abandonen el hogar sin equiparlos antes con el conocimiento fundamental de las finanzas que van a necesitar para sobrevivir en una sociedad materialmente loca. Cuarto: Enseña a tus vecinos. Hay en este momento varios cientos de parejas cristianas que regularmente enseñan los principios de Dios en cuanto a la finanzas y presupuestos básicos en hogares e iglesias. Millones están sufriendo y no saben adónde acudir para conseguir ayuda. Ellos responderán, no solamente al consejo financiero, sino también al mensje del evangelio que debe siempre acompañarlo. Autor: Larry Burkett.
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13 mar 2010

Si nuestra vida diaria no refleja ese servicio, no estamos sirviendo a Dios. Hay una gran cantidad de servicio falso de parte de muchos que profesan servir a Dios pero en la realidad lo que pretenden es que Dios les sirva a ellos. Es verdad que ellos dan, pero siempre esperan que se les pague. Ellos ayudarán al necesitado, pero es para que Dios no permita que ninguna tragedia le suceda a ellos. Esta lista se podría proseguir y, al hacerlo, sin duda algo se aplicaría a cada uno de nosotros. ¿por qué? Porque muy pocos, creo yo, entendemos la función que tienen las finanzas en nuestra vida espiritual. Los principios financieros dados a través de toda la Palabra de Dios no están ahí para ver si nosotros somos lo suficientemente fuertes como para vivir conforme a ellos – fueron dados porque Dios sabe que son lo mejor para nosotros-. Los principios de Dios acerca de las finanzas no son un conjunto de reglamentos arbitrarios mediante los cuales gobernamos. Estos representan la sabiduría de un Padre amante para aquellos que le oyen y confían en Él. Nosotros hemos constituido una sociedad afluente basada en la arena movediza de una deuda futura. Todo lo que tenemos está en peligro de ser barrido por cualquier crisis financiera, aun relativamente pequeña. No será así con aquellos que observan y obedecen la sabiduría financiera de Dios; ésta edifica para que perdure, no para impresionar a otros. ¿Por qué Cristo enseñó acerca de las finanzas? Muchos cristianos se sorprenden al descubrir que aproximadamente dos tercios de las parábolas que Cristo usó al enseñar tienen que ver específicamente con las finanzas. La razón para esto es muy simple: Él escogió un asunto con el cual casi todo el mundo está identificado. Cristo nunca dijo que el dinero o las cosas materiales fueran problemas. Él sencillamente dijo que éstos eran síntomas de problemas reales. Él constantemente nos advirtió que guardáramos nuestros corazones de la avaricia, la codicia, el egoísmo y el orgullo, porque esas son las herramientas que usa Satanás para controlar y manipular este mundo. Cristo nos advirtió mucho más acerca del materialismo que ningún otro pecado: “Y les dijo: Estad atentos, y guardaos de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes”. Lucas 12:15 Las mismas riquezas provistas por Dios para mejorar nuestras vidas y traer a otros a la salvación, Satanás las ha tomado y las ha desviado para su propio uso. Se piensa de los pobres como perdedores, menos espirituales que los triunfadores. ¿Es malo ser rico? Rico es un término muy subjetivo, pero aquí es usado en relación con tener suficiente dinero para cubrir las necesidades razonables de uno y que todavía le queden algunos fondos. Es claro que la Palabra de Dios enseña que muchos de sus hijos caerán dentro de esta categoría; ellos no solamente serán capaces de cubrir sus necesidades, sino también tendrán los medios para ayudar a otros que tienen necesidades. El plan de Dios está claramente declarado en 2ª Corintios 6:14-15 “Que nuestra abundancia en el presente tiempo supla las necesidades de otros, para que también la abundancia de ellos supla nuestras necesidades”, una buena alternativa de bienestar social dentro de la iglesia. Las finanzas, nuestro barómetro espiritual Una de las señales más seguras de los principios mundanos en el cristianismo es el amor al dinero. Éste se manifiesta por el miedo al futuro. Este miedo domina la actitud de la mayoría de los creyentes en estos tiempos. El miedo de no tener bastante para el futuro hace que muchos cristianos roben a la obra de Dios de los mismos fondos que Él ha provisto. Pero el ejemplo del rico insensato, dado por el Señor en Lucas 12:16-20, debería ser una clara indicación de lo equilibrado según Dios es: “Cuando dudes…no acumules”. ¿Qúe debemos hacer? Sería negligencia de nuestra parte al concluir este estudio de las formas que las finanzas reflejan nuestra fe, si no señalamos algunos pasos sencillos para comenzar la aplicación de la sabiduría de Dios: Primero: Estudia los materiales disponibles acerca de los principios de Dios para administrar las finanzas. Puedes extraer todos los principios de la Biblia tú mismo, o realizar un estudio organizado para aumentar tus conocimientos con las ideas que otros han aplicado a estos principios. Segundo: Aplica la disciplina piadosa a tu estilo de vida. La Palabra de Dios hace muy claro que el derroche y el desperdicio no son principios piadosos, sino mundanos. Cada familia cristiana debe examinar sus hábitos de gastos, y particularmente en las áreas donde hay derroche y rendir cuenta de su mayordomía a Dios. Tercero: Enseña a tus hijos los principios de Dios. El peso que los principios financieros del mundo ponen sobre tu familia hoy día es enorme. Más de la mitad de los matrimonios fracasarán por causa de las tensiones financieras innecesarias. Los padres cristianos nunca deben permitir que sus hijos abandonen el hogar sin equiparlos antes con el conocimiento fundamental de las finanzas que van a necesitar para sobrevivir en una sociedad materialmente loca. Cuarto: Enseña a tus vecinos. Hay en este momento varios cientos de parejas cristianas que regularmente enseñan los principios de Dios en cuanto a la finanzas y presupuestos básicos en hogares e iglesias. Millones están sufriendo y no saben adónde acudir para conseguir ayuda. Ellos responderán, no solamente al consejo financiero, sino también al mensje del evangelio que debe siempre acompañarlo. Autor: Larry Burkett.
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Autocontrol y creedores, dos cosas que se oponen. Personas con autocontrol analizan y evalúan cuidadosamente, tanto los beneficios potenciales como las posibles consecuencias, antes de hacer alguna compra considerable. Aquellos que ejercitan autocontrol y supervisión financiera apropiada también hacen planes para las necesidades de sus negocios, al contrario de comprar impulsivamente vehículos y equipos o asumir obligaciones financieras sin prudencia. Por otro lado, las tarjetas de crédito son una conveniencia emitida por los bancos con el fin de obtener lucros, especialmente de aquellas personas que no tienen autocontrol. El uso de tarjetas de crédito por parte de pequeñas empresas es algo relativamente nuevo, pero está aumentando la popularidad rápidamente. De acuerdo con el Nilson Report, una respetada publicación e investigación sobre sistemas de pagos de consumidores, se espera que el uso de la tarjeta de crédito por pequeños negocios en este año llegue a US$ 111,39 billones de dólares, más Del triple Del total de US$ 35,44 billones de dólares del año 2000. Un aumento de esta naturaleza en cinco años muestra un increíble crecimiento de este modo de obtener recursos para atender las necesidades empresariales. Obviamente, esto representa también un aumento de lucros para quienes prestan estos valores, pero al mismo tiempo, las consecuencias para los que piden el préstamo están aumentando dramáticamente. Los reguladores de los negocios bancarios establecieron directrices estipulando que los bancos comiencen a exigir el pago de débitos en tarjetas de crédito dentro de un razonable plazo de tiempo. Tradicionalmente, el pago mínimo de una factura de tarjeta de crédito está en torno de 2% del saldo existente. Mientras tanto, por causa de esta exigencia de “plazo razonable” el pago mínimo, para muchos bancos, en breve estará alrededor de 4%. Pensando que cada vez más pequeños negocios son abiertos usando diversas tarjetas de crédito como forma de financiarse los prestamos, esta exigencia de 4% puede en poco tiempo perjudicarlos duramente. Estas empresas generalmente tienen un bajo flujo de caja o un flujo de caja suficiente para hacer los pagos mínimos que son exigidos actualmente. ¿Cómo podrán satisfacer sus obligaciones financieras si tales pagos pasasen a ser el doble del monto actual? En la Biblia vemos que el apóstol Pedro sabía sobre los peligros de la falta de autocontrol en cualquier área de vida. En I Pedro 5:8, él enseñó: “Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” A lo largo de los años, he conversado con muchos hombres de negocios que creían que Dios había respondido sus oraciones a través de una tarjeta de crédito, que rápidamente les proporcionó fondos para los gastos de capital y para los costos iniciales en sus negocios. Un año después, estas mismas personas estaban preguntándose si sus “respuestas de oración” no eran en verdad tentaciones ofreciendo soluciones imprudentes para atender a las necesidades presentes. La Biblia presenta centenas de pasajes que enseñan principios sanos de administración financiera, por lo tanto una perspectiva particularmente directa y precisa sobre endeudarse, sea en el área personal o profesional, es encontrada en Proverbios 22:7 “ El rico se enseñoreará de los pobres; y el que toma prestado, siervo es del que presta.” El uso imprudente del débito puede rápidamente transformar un ejecutivo prudente en un esclavo que se debate perplejo. Una palabra de alerta: Si usted está pensando en iniciar un negocio o está en busca de recursos adicionales para mantener su emprendimiento funcionando, en vez de utilizar la creciente táctica cada vez más popular del usos de tarjetas de crédito, ejercite el autocontrol. Ore y busque la voluntad de Dios y Su sabiduría. Empéñese en utilizar el modelo experimentado y aprobado de la Biblia para financiamiento personal o para las necesidades de su negocio. Si usted le da una oportunidad, va a descubrir que este modelo es mucho más eficiente y mucho menos peligroso de que hacer lo que es más fácil, usar la tarjeta de crédito. En vez de tener que pagar mas de lo debido, usted será capaz de alcanzar un mayor equilibrio en el uso de sus recursos financieros. Autor: Rick Boxx.
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¿Cómo tener victoria financiera?

Si Dios le diera la oportunidad de concederle cualquier cosa que usted pida, ¿Qué le pediría usted a Dios? ¿Solicitaría dinero, larga vida o algún tipo de posición importante? Cuando Dios se le apareció a Salomón y le permitió que él pidiera cualquier cosa que quisiera, Salomón le pidió sabiduría. Dios quedó tan complacido con la solicitud de Salomón, que no solamente lo hizo el hombre más sabio que alguna vez existió (por supuesto, exceptuando a Jesús), sino que también lo hizo el hombre más rico. Esto activó un principio del cual tenemos que estar conscientes cuando nos enfrentamos al tema de las finanzas: la sabiduría siempre precede a las riquezas. Hay más de 200 versos en el libro de Proverbios que tratan el asunto del dinero, y cada uno de ellos se puede clasificar en una de siete categorías. Prov. 9:1 dice, “La Sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas.” Cuando las siete columnas de la sabiduría divina están siendo usadas en su vida, ellas le proporcionan apoyo para su éxito financiero. Si por lo menos una de estas columnas es débil o falta, usted tendrá problemas con el dinero. Aquí están las siete columnas: 1. Honre a Dios con su dinero. Prov. 3:9-10 dice, “Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.” Dios quiere que usted tenga riquezas, pero Él no quiere que usted ponga su confianza en las riquezas. Él quiere que toda su confianza sea depositada en Él. Cuando honramos a Dios dándole la primera parte de todo lo que conseguimos, se rompe el poder del amor por el dinero que tendemos a tener en nuestras vidas. Dios dice que cuando entregamos lo que tenemos en nuestras manos, Él entrega las bendiciones que Él tiene para nuestras vidas. Esta es la razón por la que diezmar (darle a Dios el primer 10% de nuestros ingresos) nunca nos hace daño financieramente. Dios bendice lo que usted tiene, y usted puede vivir mejor con el 90% que le queda que con el 100%. 2. Sea diligente y tenga una buena ética de trabajo. Prov. 10:4 nos enseña: “La mano negligente empobrece, pero la mano de los diligentes enriquece.” La haraganería siempre lleva a la gente a terminar en la pobreza. Dios quiere que lo hagamos todo con diligencia y excelencia. Eso significa que usted debe trabajar duro, tener una buena actitud y hacer siempre el mejor esfuerzo en cada labor. Sin importar cuántos años usted tenga, Dios tiene cosas que Él quiere que usted haga. Si su meta es hacerse rico, jubílese y no haga nada, ya que tal vez no sea muy próspero. Pero si su meta es glorificar a Dios en todo lo que haga, usted dejará que sea Él quien le dirija y le motive en su vida. Entonces usted será exitoso en cada área de su vida – incluyendo sus finanzas. 3. Cuidado con las deudas, y no sirva de garante Prov. 22:7 nos revela una verdad muy importante: “El rico se hace dueño de los pobres y el que toma prestado se hace siervo del que presta.” Cuando usted toma un préstamo, usted se hace siervo de la persona o la institución a la que le debe. Hasta que usted no paga, usted pasa parte de su tiempo todas las semanas trabajando para pagarle al prestamista en vez de disfrutar lo que Dios quería que usted tuviera. ¿Y qué de las Tarjetas de crédito? Las tarjetas de créditos no son malas; pero asegúrese de usarlas como una conveniencia, no como una alternativa a sus ahorros. Es mejor usar una tarjeta de débito que una tarjeta de crédito, ya que la tarjeta de débito es como pagar con efectivo. El dinero sale de sus ahorros o de su cuenta corriente. Siempre pague las tarjetas de crédito totalmente cada mes para que no termine pagando onerosos intereses. Una mentalidad de deudas le convencerá de comprar vehículos recreativos, televisores, vacaciones, comidas en restaurantes, etc. usando crédito. Permítanme darles un buen consejo: Si un bien/artículo pierde valor en el mismo minuto en que usted lo saca de la tienda, no lo compre usando crédito. Existen algunas excepciones – como tomar un préstamo para comprar un coche, si es que usted no tiene ninguna otra forma de ir al trabajo, etc. En general, es mejor esperar y ahorrar para comprar lo que se necesita en efectivo, que desesperarse y usar el crédito. Prov. 22: 26-27 dice: “No seas de aquellos que se comprometen, de los que salen fiadores de deudas ajenas. Si luego no tienes con qué pagar, ¿por qué habrán de quitar tu cama de debajo de ti?” ¡Qué trágico sería que usted perdiera algo de vital importancia para su familia porque usted firmó como garante de alguien más. El principio espiritual involucrado es que usted no debe nunca asumir la responsabilidad por algo sobre lo que usted no tiene ninguna autoridad. ¡No lo haga! 4. Sea generoso. Dé a los pobres. Prov. 11:24-25 dice: “Hay quienes reparten y les es añadido más, y hay quienes retienen más de lo justo y acaban en la miseria. El alma generosa será prosperada: el que sacie a otros, también él será saciado.” No tenga una actitud arrogante o glotona. Dios le bendecirá cuando usted ama a los demás y es generoso con aquellos que tienen menos que usted. 5. Busque consejería de parte de aquellos que han probado ser más sabio que usted. Prov. 13:18 dice: “Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo, pero el que acepta la corrección recibirá honra.” Las personas más prósperas – aquellos que consiguen riquezas y las mantienen – son aquellos que tienen un espíritu que se deja enseñar en lo referente a los asuntos financieros. Algunas personas no aceptan consejos porque creen que lo saben todo y tienen miedo de lucir tontos. Prefieren irse a la banca rota que buscar ayuda. Es mucho mejor buscar consejería de parte de una persona que ha tenido éxito en asuntos financieros ¡que continuar reproduciendo sus errores! 6. Sea fiel en las finanzas y evite los esquemas que intentan “hacerlo rico fácil y rápidamente”. Prov. 28:20 nos enseña que “el hombre fiel recibirá muchas bendiciones, pero el que quiere enriquecerse deprisa no estará libre de culpa.” Es mejor ser fiel con lo que ya usted tiene que involucrarse en el más reciente esquema para enriquecerse fácil y rápidamente. La fidelidad es importante para Dios. Además, si algo parece demasiado bueno para ser cierto, probablemente es porque no lo sea. No hay mayor insulto para sí mismo que apostar su dinero. Usted ha invertido su tiempo y su vida para obtener lo que tiene, ¿Por qué apostarlo sabiendo que podría perderlo todo? Antes de comprar ese boleto de la lotería, recuerde de quién es el dinero que usted está usando. Al fin y al cabo, el dinero es de Dios y usted es solamente un administrador. Sea fiel con el dinero. 7. Sea honesto e íntegro Prov. 15:6 “En la casa del justo hay gran abundancia; en las ganancias del malvado, grandes problemas.” No transe o negocie con lo que usted sabe que es lo correcto para salir adelante. Todo el dinero del mundo no vale deshonrar a Dios o perder su reputación. ¿Qué ventaja le dará perder a su esposa, sus hijos y su salud? Usted será bendecido conforme ponga a Dios y aplique estos siete principios o columnas de sabiduría tomados de la Palabra de Dios. “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” Prov. 10:22
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