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13 mar 2010

Cuando una madre y un padre muestran hostilidad y desprecio el uno hacia el otro, sus hijos sufren. Efesios 4:26-27, 29-32; 5:2,4, 19-20. La Palabra es eficaz y clara en todo tiempo y lugar. Si leyéramos los textos de nuestro tema lo podemos relacionar con cualquier situación beligerante de las relaciones humanas. Pero como en nuestra página tratamos exclusivamente temas sobre el matrimonio y la familia (¡Aunque que área, momento, situación y problemática de toda nuestra vida no tiene que ver con ellos..!) nos referiremos a la forma en que resolvemos, o no, nuestras diferencias, especialmente conyugales afectan a nuestros hijos y sus futuros. En nuestro pasaje existen palabras fuertes y sobre todo tristes en la experiencia de las malas relaciones interpersonales familiares: “Airaos, no pequéis, enojo, dar lugar al diablo, palabra corrompida, amargura, ira, gritería, calumnias (maledicencia), malicia, palabras deshonestas, necedades y groserías (truhanerías). Desgraciadamente este es un tremendo “equipo con suplentes”, de ambas partes, en las contiendas de muchos hogares hoy. La angustia infantil Los niños, aquellos cuya niñez no les ha sido arrebatada por alguna catástrofe natural, conflicto bélico en su país, por la orfandad, la explotación u otras tragedias, quizás no vivan una vida de angustia y desesperación, pero tienen sus dramas. Debemos considerar estos dramas como esperables en la infancia. Aunque no lo recordemos, todos cuando niños alguna vez nos hemos sentido incomprendidos, inútiles, malqueridos, con temor a ser abandonados, terriblemente culpables o malos. Hasta hace poco tiempo esa angustia existencial se vivía en silencio. Hoy en día, los niños expresan con más naturalidad sus dificultades y sus miedos. Son muchos los niños afectados por esta situación. Esta situación ha dejado de ser excepcional para pasar a ser bastante habitual. Si pedimos a un adulto -cuyos padres no tuvieron un matrimonio feliz- que describa los recuerdos de su niñez, es probable que escuchemos historias de tristeza, confusión, falsas esperanzas y amargura. Sus padres pueden haber divorciado, o haber sido esas parejas que sólo seguían juntos “por el bien de los niños”. No importa, para el tema que estamos tratando, si una pareja está casada, separada o divorciada; cuando una madre y un padre muestran hostilidad y desprecio el uno hacia el otro, sus hijos sufren. Esto ocurre porque el desarrollo de un matrimonio -o un divorcio- crea una especie de “crisis afectiva-emocional” en los niños. Así como un árbol (Sal. 128:3b, 144:12ª) se ve afectado por la calidad del aire, el agua y el suelo en su medio, la salud emocional de los niños está determinada por la calidad de las relaciones íntimas que los rodean. Sus interacciones como padres, influyen en las actitudes y logros de sus hijos, la capacidad para regular sus emociones para llevarse bien con los demás. En general, cuando los padres se preocupan y se apoyan mutuamente, la felicidad emocional aflora en los hijos. Pero los niños que están constantemente expuestos a la hostilidad que existe entre sus padres, pueden toparse con riesgos que ni siquiera son capaces de advertir. Síntomas preocupantes No hay ninguna duda de que los niños se sienten afligidos cuando son testigos de las peleas de los padres. Sus reacciones varían entre: el llanto, quedarse inmóviles, tensionados, taparse los oídos, esconderse (o por lo menos taparse los ojos, creyendo que así dejará de existir tan terrible escena). Incluso los niños más pequeños, reaccionan ante las discusiones de los adultos con cambios fisiológicos tales como el aumento del ritmo cardíaco y la presión sanguínea. El estrés de vivir con el conflicto de los padres puede afectar el desarrollo del sistema nervioso autónomo de un pequeño, el cual determina la capacidad del niño para resolver problemas y por consiguiente aparecen los síntomas en su proceso de aprendizaje, por más inteligente y madura que sea la criatura.. Los hijos de las parejas muy conflictivas obtienen clasificaciones más bajas. La gran tragedia educativa de nuestro tiempo es que muchos niños están fracasando en la escuela, no por problemas intelectuales o físicos, sino por sus “desequilibrios” emocionales, producto del ejemplo emocional que reciben en el seno de sus hogares. Los niños educados por padres cuyos matrimonios se caracterizan por la crítica, la posición defensiva y el desprecio, tienen muchas más probabilidades de mostrar una conducta antisocial y agresiva hacia sus compañeros de juego. Tienen mayores dificultades para regular sus emociones, concentrar su atención y calmarse a sí mismos cuando se sienten perturbados. También, el “maltrato emocional ” recibido por un niño puede manifestarse en problemas de salud, que pueden ir desde tos y resfríos hasta llegar a cuadros de estrés crónico. • Las formas adecuadas de abordar los conflictos entre padres, pueden ser aprendidas por ellos cuando las maneras son las apropiadas y dentro de un marco espiritual las cuales servirán como un amortiguador adecuado contra los efectos perniciosos de los conflictos matrimoniales y familiares en general. • Los padres cuyos matrimonios son insatisfactorios, ofrecen un mal ejemplo a sus hijos sobre la forma de relacionarse con los demás. Los niños que son testigos de la agresividad, beligerancia o desprecio de sus padres entre sí, tienen más probabilidades de mostrar esta misma conducta en sus relaciones con sus amigos. • Al carecer de modelos que les enseñen cómo escuchar con empatía (ponerse en lugar del otro) y resolver los problemas en forma cooperativa, los niños siguen el libreto que sus padres les han enseñado, un libreto que afirma que la hostilidad y la actitud defensiva son respuestas adecuadas para el conflicto y que la gente agresiva consigue lo que quiere. Posibles reacciones del niño Las consecuencias que sufre el hijo de padres conflictivos estarán más relacionadas: con las desavenencias familiares previas y asociadas a la separación y con el papel que hacen jugar al niño en la separación más que con la propia separación. Esto, junto con la edad y la madurez del propio niño condicionarán la forma cómo esta separación influirá en su desarrollo. Reacción de ansiedad, e incluso angustia, durante el conflicto. Suelen sentir miedo. Lloran a menudo y esto les tranquiliza. No cargar las tintas amenazándolos o castigándolos por ello. Insisten una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos. Hasta que no aceptan que esto no es posible, se muestran muy tristes e infelices. Acabarán aceptando que esto no es más que una fantasía. Como influye la edad y madurez del niño En la primera infancia (hasta 7 años), dispone de menos mecanismos para elaborar lo que está pasando. En consecuencia, suelen aparecer manifestaciones de ello a través del cuerpo: molestias abdominales, vómitos, dolores de cabeza. Probablemente también aparezcan trastornos en el sueño y en la alimentación Entre la segunda infancia y la preadolescencia (de 8 a 12) puede sentirse la causa de dicha separación y, por tanto, sentir gran culpabilidad. Suelen aparecer depresiones con fases más agresivas, repercusiones en el rendimiento escolar, regresiones a edades anteriores (vuelven a surgir comportamientos de etapas superadas). En hijos ya más mayores (de 12 en adelante) suele desarrollarse una hipermadurez en parte positiva, pero a la vez peligrosa que pretende negar la autoridad de sus padres. Los puntos más conflictivos y de constante discusión de los padres suelen ser: los hijos, el dinero y las nuevas relaciones. Intente ser objetivo y no intentar poner al hijo de su parte. Hay que intentar solucionar estas cuestiones, sin involucrar a los hijos. Sin embargo hay esperanza… Aunque esto puede resultar perturbador para los padres que están experimentando un conflicto matrimonial, hay esperanzas. En especial para las parejas de padres que se sientan motivadas por cuidar y dar un buen ejemplo a sus hijos. Las primeras y más importantes lecciones que una pareja de padres debe aprender son que: • No es el conflicto entre los padres, que ya es perturbador en sí mismo, lo que resulta tan perjudicial para los niños, sino la forma en que los padres manejan sus disputas, o sea la intensa hostilidad y la mala comunicación que puede desarrollarse entre ellos. • Por último y lo más importante, se tiene que tener la voluntad de obedecer a Dios. El pasaje que nos acompaña tiene también palabras reparadoras y sanadoras de toda herida emocional: “no pecar, no dar lugar al diablo, tener palabras buenas y edificadoras que sean de bendición, ser bondadosos, compasivos, perdonadores, andar en amor, tener acciones de gracia, alabando al Señor en nuestros corazones y dándole gracias por todo”. Este es otro equipo. ¿Cuál integramos? Depende exclusivamente de nosotros decidirlo. Autor: Prof. Dr. Osvaldo Juan Maccio.
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Buenos Hábitos

La disciplina es una necesidad imprescindible para que nuestros niños puedan crecer espiritualmente. Ellos agradecen la disciplina porque les ofrece estabilidad. La disciplina los equipa para poder responder a las demandas que les exigirá cada etapa de la vida. Mientras más temprano comencemos a disciplinarlos, menos estrés habrá, tanto para el niño como para los padres. Un niño disciplinado se sentirá seguro de enfrentar la vida, ya que la disciplina desarrollará en ellos un carácter que los hará sentir competentes. Al principio ninguna disciplina es causa de gozo; pero luego, cuando ellos ven los resultados, lo agradecen. Cuando un niño comienza a sentirse incompetente en la vida se resiente contra los padres, que por causa de la permisividad y temor a disciplinar lo dejaron subdesarrollado en algunas áreas de la vida, las que ahora le están cobrando con intereses. La disciplina de hábitos Una de las ventajas importantísimas de la disciplina es crear hábitos en nuestros hijos. Si no creamos en ellos costumbres o hábitos desde temprano, será muy difícil que lo logremos cuando sean maduros. Por ejemplo, cuando nuestros hijos sean adolescentes, pretenderemos hacer de ellos muchachos y muchachas hacendosos y ordenados. Como ahora son niños muy chiquitos creemos que no pueden crear el hábito de ser ordenados. Esperamos a que sean mayores, por lo menos preadolescentes, para entonces enseñarles. Pero, ¿a qué están acostumbrados? ¿A qué se acostumbraron en los cinco, seis, siete años de su vida? Al desorden, como si vivieran entre escombros. Ellos piensan: “Yo desordeno, y mamá recoge; yo tiro, y papi levanta”. Ahora hay estrés y muchos regaños por algo que le permitieron hacer durante años. ¿No les parece injusta la tirantez que se produce, cuando fuimos nosotros los responsables de tal indisciplina? Niños: Cuando llegan a la edad escolar, los maestros les exigen poner sus cosas en orden, en su lugar, y lo interesante es que lo hacen. ¿Por qué? Porque desde un principio les enseñaron las reglas del juego, y las autoridades escolares fueron diligentes en velar por su cumplimiento. Pero en casa siguen el patrón aprendido allí. Entonces empiezan las discordias, las críticas y los regaños. Regaños para aquí, regaños para allá. ¿Y de quién fue la culpa? ¿De ellos? ¡No! Si hoy son desordenados es porque nosotros fuimos unos inconstantes al no saber imponerles hábitos. No supimos enseñarles costumbres de orden, de limpieza, de ser hacendosos con sus cosas. Dios nos mostró que la disciplina de hábitos era una bendición, y que teníamos que ayudar a nuestros hijos a adquirir esta cualidad. Como padres, no podemos ver la disciplina como una crueldad hacia nuestros hijos, sino como una bendición. Desde que ellos comienzan a gatear y jugar en el piso, y en la medida que van creciendo, debemos enseñarles orden. ¿Terminaron de jugar? Toma al niño, y con mucho cariño indícale dónde van las cosas. Nosotros le decíamos a los nuestros: “Ven acá. Esto va aquí”. Y lo colocábamos en su lugar. “Y esto va allá”, y lo ubicábamos, en orden. Es cierto que teníamos que hacerlo inicialmente nosotros. Pero luego, en las siguientes ocasiones que terminaban de jugar, soltaban sus juguetes y se retiraban, entonces los deteníamos y les decíamos: – No mi amor, ven acá, por favor; acomoda las cosas como te enseñé. Y los estimulábamos: – Pon esto aquí. El niño lo puso muy bien: ¡aplauso! Celebrábamos el acto de obediencia con mucha alegría, y lo premiábamos con besos, abrazos y elogios. ¿Qué pasa si se niega? Párate firme, y no le permitas continuar a ninguna otra actividad hasta que ponga todo en orden. Toma el tiempo que sea necesario, hasta que obedezca; y, por favor, no te rindas. Los niños nunca se olvidarán del momento en que lograron doblarte el brazo… y lo intentarán nuevamente con más fuerza cada vez. Señor, que mis hijos te amen. Ambos padres deben cooperar en la campaña de disciplina. Si nuestros hijos aprenden desde el principio que “papá y mamá unidos jamás serán vencidos”, serán rápidamente instruidos para así desarrollar las habilidades y virtudes de carácter que queremos ver crecer en ellos. Por favor, luego que se dé la obediencia, recuerda celebrar en grande, para recompensarlos. Tomado del libro: Señor, que mis hijos te amen de Editorial Casa Creación
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4. LA INSISTENCIA (Consistencia) es la cosa más importante. Discipline usted insistentemente por el comportamiento impropio o malo. Si el maestro le llama la atención a alguien por el comportamiento malo una vez, pero no lo hace en otra oportunidad, los estudiantes van a estar confundidos. Por ejemplo, supongamos que algunos profesores digan a los estudiantes que deben levantar las manos. Pero, si no disciplinan a los estudiantes que no obedecen esa regla, y si no refuerzan la idea del buen comportamiento, es probable que los estudiantes piensen que esta regla no sea importante. Luego, esos mismos profesores se enojarán por el demasiado ruido en sus aulas y porque los estudiantes estarán hablando sin levantar las manos. Pero, esos profesores tienen la culpa por la confusión. No tienen la insistencia o la constancia con su disciplina. 5. UN PRINCIPIO MUY IMPORTANTE DE LA DISCIPLINA EFECTIVA ES RECOMPENSAR EL COMPORTAMIENTO APROPIADO. Algunos ejemplos del comportamiento aceptable en una clase de la escuela dominical son: -Cuando los estudiantes levanten las manos, -Cuando esperen con paciencia, -Cuando ayuden a sus compañeros o al maestro. Hay muchos otros ejemplos, pero, la idea importante es que cuando los estudiantes tengan este tipo de comportamiento, debemos recompensarlos. A. ¿Porqué debemos recompensar el comportamiento apropiado? 1. Algunos estudiantes no saben qué es lo apropiado, y está instruyendo al niño en su camino… como él debe portarse. La meta de la disciplina buena es ayudar a los estudiantes portarse con propiedad y poner atención en la clase, no sólo porque el maestro insiste que ellos lo hagan, sino también porque los estudiantes mismos creen que esto es lo que deben hacer. Recompensas del comportamiento apropiado ayudará a realizar esta meta. 2. Usted está definiendo los límites del comportamiento en su clase. Cada profesor tiene límites diferentes, y los estudiantes necesitan aprender sus límites. 3. También está estableciendo su autoridad en el aula. Si ellos saben que tipo de comportamiento usted quiere y busca en el aula, en consecuencia los estudiantes tomarán en cuenta y respetarán su autoridad. B. ¿Cómo podemos recompensar un comportamiento bueno? Cuando explica usted las reglas, también explique las recompensas del comportamiento bueno. Hay muchas maneras de recompensar un comportamiento bueno. Los premios pueden ser diferentes en los niveles diferentes. Con palabras positivas y que lo estimulen. Con premios pequeños, como stickers o folletos. Con cartas al estudiante o a los padres. Con puntos el estudiante (o la clase) puede acumular para un premio más grande — una fiesta, tiempo libre, etc. Muchas veces los premios para el grupo son más fáciles de manejar. Se puede poner un punto en la pizarra por cada cinco minutos de comportamiento bueno. Cuando la clase llega a un numero, como 10, 15, o 20, recibirá un premio. Tarea: Escriban una manera con la usted puede recompensar el comportamiento bueno en su clase la semana que viene. 6. CASTIGO O DISCIPLINA POR EL COMPORTAMIENTO MALO. A. La disciplina es más que un castigo. Cuando digo la palabra “disciplina” , muchas personas piensan solamente en las consecuencias por el comportamiento malo. Pero, la disciplina es más que sólo las consecuencias. La disciplina incluye un proceso educativo de como deben portarse los niños. Hemos visto que la profesora debe saber cual es el comportamiento aceptable, y debe recompensarlo para que los estudiantes vean los límites. Ahora, necesitamos mirar el comportamiento malo, porque hasta que estemos en el cielo, los niños van a tener comportamiento malo! Voy a usar la palabra “consecuencia” cuando refiero a como deben responder al comportamiento malo. Creo que los estudiantes deben aprender que su comportamiento tiene consecuencias — mal comportamiento tiene ciertas consecuencias, y buen comportamiento tiene consecuencias más agradables. B. Discuta usted las consecuencias (los castigos) con los estudiantes. Cuando está hablando sobre sus reglas, también discuta algunas consecuencias o castigos que usted podría usar si ellos no obedecieran las reglas. Esto mostrará a los estudiantes que usted es serio respecto a las reglas, y ya ha pensado sobre lo que usted haría si ellos no las obedecieran. Ellos tendrán una consecuencia si se portan mal. Sea creíble. Los estudiantes no van a creerle si no habla en serio. C. Tipos de consecuencias. Creo que es mejor tener unas consecuencias estandartes, que frecuentemente se use , y unas consecuencias más particulares e individuales para los estudiantes. Voy a dar a ustedes algunas ideas de consecuencias. Primeramente ejemplos de consecuencias standardes o normales. Las tengo en un letrero en mi aula y los estudiantes saben que la mayoría del tiempo, voy a usar una de esas consecuencias. Pero, explico a los estudiantes que soy la profesora, y si decido que hay una consecuencia más apropiada para ellos, podría usar una consecuencia diferente. 1) Advertencia La primera consecuencia que uso en mi clase es usualmente un aviso. Digo algo como: “Esto es un aviso. No debes hacer esta cosa otra vez. Si haces esta cosa otra vez, esto es lo que pasará.” Por ejemplo: “No debes hablar sin levantar la mano. No debe salir de tu asiento otra vez, etc. etc.” Un aviso viene antes de una consecuencia más fuerte. Con la mayoría de mis estudiantes, un aviso es bastante… no desobedecen ninguna regla más. Pero, para los estudiantes caprichosos, un aviso es una noticia que deben pensar antes de comportarse mal otra vez. Es como decir, una segunda oportunidad para portarse mejor. Pero, también es importante que los estudiantes sólo reciban una advertencia. Si da usted muchas advertencias, los estudiantes no creerán que es serio al respecto de las consecuencias y las reglas en su clase. No haga una amenaza que realmente usted no quiere hacer o cumplir. 2) Consecuencias “standard” o normadas Esas deben ser apropiadas a la edad del niño. Después de dar un aviso, pueden usar una consecuencia como: - aislamiento – ir al rincón o al corredor. - ir a otra clase por unos minutos (o pueden ir donde están los adultos… esto es un poquito desconcertante.) Usualmente, digo que el estudiante debe esperar allí 5 o 10 minutos hasta que ellos puedan retornar con un comportamiento mejor. - charlas, llamadas, cartas o visitas a los padres. - Perder tiempo libre o la hora de recreo. - Escribir una apología. - Cambiar el asiento – más lejos de sus compañeros, especialmente cuando hay problemas entre dos estudiantes específicos. Muchas veces el niño necesita ir lejos de los otros estudiantes porque no puede trabajar o portarse bien cerca de unos amigos. Es importante también que no responda al mal comportamiento excesivamente. Sea seguro que la consecuencia cabe el crimen. Hemos hablado de dos tipos de consecuencias: advertencias y consecuencias estandares. Ahora, 3) ¿Cuándo debe usted usar consecuencias? A menos que sea una situación muy seria, use usted consecuencias sólo después de dar un aviso. Pero, en casos muy graves, debe usar consecuencias inmediatamente. Las peleas son demasiado grave para un aviso primeramente. Creo que ustedes deben dar una consecuencia sólo cuando ha explicado la razón. Identifique el comportamiento malo. Puede decir algo como: “Juan, no empujes a Miguel. Porque has escogido empujarlo, vas a ir al rincón por 5 minutos. Después de este tiempo, puedes retornar a tu asiento. Espero ver un comportamiento mejor después de esta consecuencia.” En este ejemplo, no hay dudas respecto de la consecuencia y no hay dudas de porque razón el profesor está dándola. También, creo que es importante decir que el estudiante ha escogido hacer el comportamiento. Ellos necesitan aprender que pueden controlar su propio comportamiento. Se queda calmado. Sea firme, use una voz que tiene autoridad. Trate de hablar en voz baja en vez de levantar su voz. Enfoquese en el comportamiento, no en la persona. Se puede decir algo como, “No estás escogiendo comportarte bien hoy, y vas a sufrir las consecuencias,” en vez de decir, “Tu eres horrible hoy.” Cuando los estudiantes se comportan bien a menos que uno o dos estudiantes, esos problemas deben ser tratado diferentemente. Puede hablar con el estudiante después de la clase. Podría hablar también con los padres para planear hacer algo con el estudiante. Si hay un sistema de cooperación entre los padres y el maestro, los niños normalmente no se portan mal. También, cuando hay uno o dos estudiantes difíciles, puede hablar con los otros estudiantes cuando el niño difícil no está en la clase. Se puede decir algo a los otros estudiantes como, “Quiero hablar con ustedes sobre Miguel. Ustedes saben que él no se porta bien en la clase. Ustedes saben como portarse mucho mejor que él. Pueden ser corteses y amables, pero Miguel no ha aprendido el comportamiento bueno. Quiero pedirles ayuda, porque no puedo enseñarle a portarse mejor por mi mismo. ¿Pueden ayudarme? Cuando él hace algo ruin, no seamos feos a él, sino tratemos de mostrarle como debe portarse. Yo sé que será difícil, y podría tomar unas semanas, pero si trabajamos juntos, podemos resolver el problema.” A los estudiantes les encanta conspiraciones como esto. 7. ¿POR QUE SE PORTAN MAL LOS NIÑOS? A. Algunos estudiantes se portan mal para evitar fracaso. El estudiante no quiere parecer tonto, entonces, en situaciones donde es posible parecer así, el estudiante usará una táctica de diversión. De veras, esto es una reacción muy inteligente. Si haya una manera de evitar fracaso, el niño usará. Como profesores – como profesionales – tenemos la responsabilidad de buscar la fuente o el origen del problema. Tal vez, el estudiante necesita ayuda con una lección que no entiende. Si no entiende, va a fracasar o parecer tonto, y va a tratar de evitar este fracaso. B. Algunos estudiantes se portan mal por la venganza. Otra persona ha hecho algo mal al estudiante. Busque usted la causa del conflicto, y hable con los estudiantes sobre soluciones posibles. Modele usted una resolución sosegada de los conflictos. C. Algunos estudiantes se portan mal por el poder o la autoridad. Si el maestro no la tiene, algunos niños toman la autoridad en el aula. Esto puede ser con palabras humorísticas, con palabras negativas contra el profesor, etc. Como quiere, el estudiante está tomando el mando del profesor, y está dirigiendo lo que pasa en el aula. Mi primer año como una profesora era horrible. Tenía los estudiantes peores en la escuela. También, no era segura de mi autoridad con los estudiantes. Algunos niños en esa clase siempre hablaban negativamente contra mi enseñanza y las actividades que hicimos en la clase. Pero, mi segundo año, estaba más segura de mi autoridad, y no tenía casi ningún problema con esta lucha para autoridad en la clase. D. Algunas veces, los estudiantes se portan mal por la atención. Algunos niños simplemente necesitan atención. Esto es frustrado porque nunca podemos dar bastante atención cuando estamos enseñando. Hay demasiados estudiantes. Pero, hay cosas que podemos hacer para reducir este tipo de mala conducta. Debe dar atención sólo al comportamiento bueno. Trate de desatender su comportamiento malo, si es para la atención. Dé responsabilidades a esos estudiantes. Cuando están ocupados, no pueden demandar su atención. Puede darles responsabilidades o privilegios” como ayudarle con la limpieza, distribuir papeles, o algo semejante. 8. PRACTICA 1. Trabajen en grupos según la edad con cual trabajan – los maestros de los niños juntos, los maestros de los jóvenes juntos, y los maestros de los adultos juntos. Trabajen juntos a presentar un drama. En su drama muestren un problema de disciplina, y dos soluciones del problema – una solución positiva, y una solución negativa. Sólo tienen 10 – 15 minutos para preparar. Cada drama debe tener menos de 5 minutos. 2. En grupos discutan juntos un problema que uno de ustedes tiene en su clase de la escuela dominical. Como un grupo, hagan un plan para resolver el problema. Si es posible, chequeen esto con el maestro en las semanas que vienen para darle más ayuda. 9. CONCLUSIÓN ¿Qué han aprendido ustedes? Ayúdenme a nombrar algunos principios que hanaprendido de la disciplina, y voy a escribir los principios en este letrero. Tomado de ministros.org
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Proverbios 22:6 dice , “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuera viejo no se apartará de él.” Hoy, vamos a estudiar algo de disciplina. La disciplina ideal para su iglesia o escuela es lo que leemos en Proverbios – instrucción al niño en su camino — como el niño debe y no debe portarse. Ustedes aprenderán algunos principios de la disciplina efectiva. Ojalá que ustedes puedan usar estos principios en sus clases. 1. ENSEÑE COMO QUERRÍA SER ENSEÑADO. Cierren los ojos e imaginen conmigo. Imagina que eres un estudiante en una clase de la escuela dominical. Tienes la misma edad de los estudiantes que enseñas ahora. ¿Cuál edad es? ¿5? ¿15? ¿45? Cualquier edad, has acabado de llegar para la escuela dominical, y estás esperando a la puerta, mirando adentro del aula. Tu puedes ver que no está nadie todavía, entonces, tu entras. ¿Qué harás? ¿Te sentarás y esperarás, haciendo nada? Recuerda tu edad, tus capacidades, tu energía, y el nivel de tu interés. ¿Qué harás? Algunos de ustedes estarían gritando, corriendo y causando problemas. Unos pocos, los que no son tan creativos, estarían esperando a la maestra con paciencia. Ahora, va a la puerta otra vez y se un estudiante diferente. Esta vez, mientras que miras, tu ves a los otros estudiantes y a la maestra quienes están haciendo algo. Ellos no te ven. ¿Qué harás? ¿Entrarás a participar? ¿Esperarás a la puerta a ver lo que pasará luego? ¿Cómo se siente ser un estudiante y no sabe que hacer? Ahora las clases han comenzado. Vengan conmigo a la clase de Señorita Jota. Ella está enseñando la historia del buen samaritano. Ella tiene su Biblia en una mano y una tiza en la otra. Está leyendo directamente de la Biblia. Antes, ella dijo que los estudiantes, quienes tienen 6 hasta 10 años, debiera leer con ella de sus Biblias, pero muchos no tienen una Biblia. Mientras que ella lee la historia, algunos de los estudiantes no están escuchando, pero Señorita Jota no puede verlo porque ella sólo se las palabras en su Biblia. Y ella no está preocupada porque la clase parece callate, más o menos. Juan está empujando a Marcos. Juanita está dibujando cuadros de su perrito nuevo. Carlos y Pablo hablan en voz baja sobre su partido de fútbol. Ahora, vengan conmigo a la clase de Señora Seta. En su clase todos los estudiantes, quienes tienen 6 hasta 10 años, están dibujando con crayolas. Ella está corriendo de estudiante a estudiante, diciendo cosas como: “No, no, Maria, no debemos colorar sólo con la negra. No es linda. Trata de usar otros colores.” “No, no, Josefina, no toques a Isabella con los pies. No es bueno hacerlo. Trata de trabajar sin tocarla.” Ahora tres estudiantes están corriendo y gritando en voz alta. Aunque los niños tengan algo hacer en la clase, en más divertido jugar con los otros estudiantes. Señora Seta no sabe que hacer. Ella ya narró la historia y los niños tienen un cuadro para colorar. ¿Qué más puede hacer ella? Abran los ojos y hablemos sobre como siente ser un estudiante en sus clases. Si quieren ustedes tener clases con comportamiento bueno, deben enseñar como querría ser enseñado. ¿Tienen ustedes actividades interesantes? ¿ Han planeado sus lecciones bien? Tienen los estudiantes motivaciones para escuchar y comportarse bien. O, ¿tienen razón para estar aburridos? Disciplina positiva es disciplina preventiva. Por proveer un ambiente de aprender, es muy probable que los estudiantes no se portarán mal. ¿Cómo puede usted establecer un ambiente de aprender en su clase de la escuela dominical? Trate bien a los estudiantes. Trátelos con respeto. De a los estudiantes tiempo a contestar sus preguntas. Espere que sus estudiantes sean buenos. Cuando un maestro espera que sus estudiantes se porten bien, ellos lo harán. Se asombrará cuantas veces los estudiantes tratarán de cumplir sus expectaciones. (esperanzas?) Sea insistente y justo. No haga nada que haría que los estudiantes digan, “Mi maestro no es justo con nosotros. Pida la atención de los estudiantes sólo cuando la necesita, no a cada momento. Un maestro bueno de la escuela dominical va a estar muy serio de su enseñanza. Será el primero en su clase y estará listo. Esto prevendrá mucho mal comportamiento resultando de confusión y aburrimiento. Un maestro bueno también orará regularmente para guía en la preparación de sus lecciones y para las necesidades de sus estudiantes. ¿Piensan ustedes que hay diferencias entre los adultos y los niños en la cantidad y tipo de actividades se necesitan? ¿Piensan que el tema de la lección hace una diferencia en la manera en que se enseña una clase? Un maestro bueno preparará lecciones con actividades apropiados a la edad de los estudiantes. Un buen maestro también desafiará a sus estudiantes. No les alimente a sus estudiantes con sopa cuando sus sistemas de digestión piden lomo. Imparta enseñanza real y desafiando a sus vidas. Ahora, una tarea para ustedes. Cada persona aquí necesita escribir tres cosas que va a cambiar en su clase de la escuela dominical para enseñar como querría ser enseñado. ¿Hay algo que necesita cambiar en su clase? ¿en su preparación? ¿Está haciendo algo que no debe hacer? 2. LIMITES Un maestro bueno también establecerá limites de lo aceptable para su clase de la escuela dominical o clase. Si el maestro no ha pensado sobre lo que sea aceptable o inaceptable, los estudiantes no podrían saber los limites y se comportarán mal. Si usted quiere tener disciplina efectiva en su clase, necesita saber los límites de lo aceptable. ¿Cuál es el comportamiento aceptable o inaceptable? Los límites son diferentes para cada maestro y para cada edad de estudiante. En mi clase de la escuela dominical, los niños pueden hacer preguntas en cualquier tiempo de la clase, a menos que cuando estoy narrando una historia. Pero para otro profesor, puede ser permitido hacer preguntas durante de la historia. En mi clase de la escuela dominical, no es permisible que los estudiantes hablen sin levantar las manos. En mi clase, hablar sin levantar la mano es algo serio, y tengo consecuencias si no obedeciera la regla. Nunca acepto respuestas sin la mano. Antes de la primera clase, yo planifique exactamente cuando ellos pueden hablar. En mi mente, he establecido los límites del comportamiento aceptable e inaceptable. Una tarea: Escriba cuando exactamente los estudiantes pueden hablar en su clase. ¿Cómo deben portarse cuando están yendo al aula? ¿Cómo deben sentarse? ¿Cómo deben responder a sus preguntas? 3. REGLAS Una manera de explicar los límites es tener reglas para su clase de la escuela dominical. ¿Qué reglas tienen ustedes en sus clases? Tengo algunas sugerencias para sus reglas: a. Primeramente explique que usted va a enseñar y que nadie esta permitido a pararle cuando usted enseña, También, nadie esta permitido a parar a los otros estudiantes de aprender. Luego, explique las reglas. b. Desde el primer día de la clase, usted debe tener listas las reglas. Ha ble sobre las reglas, explíquelas, refiéralas muchas veces, especialmente cuando hay estudiantes nuevos o demasiado ruido. Algunos profesores hacen las reglas después de observar el mal comportamiento en sus aulas. Después de tener demasiado ruido en el aula, ellos dicen, “Levanta la mano antes de hablar.” Pero este tipo de profesor tiene más problemas con la disciplina porque los estudiantes saben que el profesor no estaba listo, y no planificó bien. Es más difícil cambiar el comportamiento después del primer día de la clase. c. Lo más especifico, es lo mejor. Muchos profesores dicen -”Sean buenos”, o “Tienen que obedecer”, pero esto no es bastante. ¿Qué es lo bueno? ¿Qué significa obedecer? Es mejor decir: “Manténte en silencio cuando estás en una fila.” o “No te muevas de tu asiento sin permiso.” d. Demasiadas reglas producen confusión – pocas reglas son mejores. Tengo 2 reglas básicas para los niños de mi clase de la escuela dominical que son: 1. El niño no debe tocar a nadie con las manos, los pies, los libros, u otros objetos. 2. El niño debe levantar la mano y esperar que la maestra le de permiso para hablar. Esas reglas son cortas, pero cubren la mayoría de los problemas en mi clase. Quizás ustedes tienen reglas semejantes, o pueden usar unas de estas reglas en el futuro. Depende de la edad y madurez de sus estudiantes, establezca con ellos las reglas para que ellos tengan más respeto a las reglas. Tarea: Escriban ustedes sus reglas – las que ya tienen o las que van a usar en el futuro. ¿Cuándo va a discutir las reglas en su clase? ¿Cada cuanto? Tomado de ministros.org
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¿Pondría usted una caja llena de pornografía en medio de la sala, y luego les diría a sus hijos que no la toquen? ¿Entonces por qué les permite usar la computadora sin supervisión? La verdad es que la Internet es un medio con un contenido increíble, pero con muchísimos peligros para sus hijos, y si usted no actúa ahora, tarde o temprano ellos se verán afectados. Los peligros de la Internet Se ha dicho que la Internet es como una calle. En las calles hay: tiendas, bancos, venta de periódicos, escuelas, bibliotecas y hasta evangelismo. Pero en la calle también podemos encontrar librerías pornográficas, ladrones, vendedores de drogas, secuestradores, abusadores de niños y hasta terroristas. Igualmente sucede con la Internet también. La Internet presenta dos tipos de amenaza para los padres y sus hijos: una virtual y otra real. La amenaza virtual se refiere al daño emocional y espiritual que puede causar la pornografía (incluso la pornografía infantil o violenta, las cuales ni siquiera se venden legalmente en las librerías); la literatura racista y las enseñanzas anti-bíblicas. Muchos padres ignoran que hay peligros muy reales también. La Internet es utilizada constantemente por: abusadores y secuestradores de niños y jóvenes, ladrones en busca de números de tarjetas de crédito, y personas que desean causar destrucción al ofrecer recetas para fabricar drogas o bombas caseras. ¿Dónde está el peligro? Hay peligro donde haya una computadora: en su propia casa, la biblioteca, la casa de los amigos y hasta en la escuela. Acuérdese de que la Asociación Nacional de Bibliotecarios ha luchado contra el uso de los programas anti-pornografía durante años. Es muy probable que su biblioteca local o la escuela de sus hijos permita este tipo de contenido pornográfico destructivo. Por otro lado, el peligro también está en las computadoras, tanto para los niños que lo buscan, como para quienes no lo estén buscando. Por ejemplo, un niño puede encontrarse con material dañino al teclear mal una dirección o al hacer una búsqueda usando palabras como “toy, boy, girl, dog, Britney Spears” y otras tan inocentes como éstas. Además, los productores de la pornografía han adquirido los nombres de sitios que contienen tales marcas infantiles como Pokemon, Disney, Barbie, y otras. Cómo proteger a sus hijos * Orar para que no sean atrapados. * No caiga en la trampa de pensar que su hijo por fuerza necesita la Internet. El último modelo de computadora no hará de su hijo un científico. * No confíe que ellos van a hacer lo correcto. Ponga en práctica el siguiente contrato, el cual debe ser firmado por los papás y sus niños. Contrato para el uso de la computadora * Sólo usaré la computadora en un lugar público de mi casa, nunca en mi habitación. * Nunca daré mi nombre, dirección o teléfono a nadie sin la aprobación de mis papás. Tampoco llenaré encuestas en la computadora. * Nunca compraré algo por Internet sin su autorización. * Nunca le contaré a nadie por Internet a dónde voy a estar ni hablaré de mi horario. * Nunca entraré en un chat (charla) sin la aprobación de mis papás. Reconozco que hay personas en estos sitios que realmente no son niños. * Sólo mandaré IM (Mensajes Instantáneos) a las personas aprobadas por mis papás. * Nunca abriré correos electrónicos si no conozco al remitente. * Trataré a las personas como quiero que me traten: sin malas palabras ni amenazas. * Entiendo que mis papás pueden supervisar lo que hago en la computadora o usar programas que filtran la Internet. ¡Ellos lo hacen porque me aman y me quieren proteger! * Reportaré a mis papás inmediatamente cuando vea imágenes negativas, pornográficas o de violencia en cualquier sitio de la Internet, IM, chat, correo electrónico, etc.. Si me encuentro por accidente con una imagen pornográfica o violenta, apagaré la computadora y les contaré a mis papás lo que pasó. * No miraré la Internet más de _____ horas por semana. * No usaré la Internet en la casa de mis amigos o en la biblioteca sin autorización de mis papás. * Entiendo que la Internet es un privilegio, no un derecho, y entiendo que puedo perder ese privilegio al violar cualquier de estos puntos Por: William Mitchell
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